Entramado museográfico
Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]
Continuamos lo inconcluso del año anterior.
Los museos, como variantes de coleccionismo, deben trascender la simple exhibición de piezas, agregándole el valor de la transmisión del conocimiento a todos los niveles poblacionales y a través de actividades culturales.
Accesar por la Calzada de los Hombres Ilustres al Museo Regional de Chiapas, observando su amplia entrada, su altura a triple piso, con su escalera de 12 peldaños, arribando a taquilla, al auditorio y a sus salas.
La Sala de Arqueología cambió de nombre, se llama Sala de Culturas Prehispánicas, Resaltando la urna funeraria de Chincultic.
Es necesario rescatar el anonimato del tiempo, la connotación de cómo fueron descubiertas y su catalogación para conservarla, otorgándole un valor museográfico e histórico a nivel mundial.
Es comprensible la indiferencia de varios de los directores que sucedieron a Duvalier: no fueron originarios del estado, careciendo de esa entrega sustentada al “No tener las raíces umbilicales sembradas al ser enterradas en tierras chiapanecas”.
Armando -como decía con mucho cariño y respeto- en su “perra vida” o su “chucha vida” dedicó su pasión sublimada hacia su identidad cultural el Museo de Antropología y al de La Laca.
Armando Duvalier falleció el 26 julio de 1989. Ante sus restos, a punto de ser cubierto su cuerpo por la tierra, Ramiro Jiménez expresó: “Parte de su salario lo utilizó a falta de recursos, para prácticas, para proteger las piezas arqueológicas o todo aquello que favoreciera al museo. Enviaba la solicitud, después de enviada pasaban hasta seis meses; después de haber fundamentado ante el INAH, no enviaba el recurso, él lo solventaba. En ocasiones -las menos- no lo recuperaba.
El equipo técnico, creativo y restaurador del Museo de Antropología de Tuxtla Gutiérrez en su ejercicio, estaba conformado por: Ramiro Jiménez Pozo, Gilberto Gordillo Argüello, Rubén López, Gilberto González. El acceso al taller al público era totalmente en el sótano, por razones de respeto a su trabajo y de seguridad.
Previniendo deterioro y robo, mantenía la llave del sótano a donde estaban piezas valiosísimas.
El vaso funerario de Chincultic rara vez estuvo expuesto en el antiguo museo, Duvalier Cruz lo protegía y preservaba.
A la reproducción de los murales de Bonampak, se le han agregado en miniatura un corte del templo donde se miran las tres Salas.
Estamos en plena festividad astronómica chiapacorceña de la vitalización de la tierra a través del autosacrificio.
Mientras continuamos en la víspera no deseada de legalizar la tercera mundial y reconocer que hay “combates orquestados por el imperio” en América, África, Asia, Medio Oriente y Europa.
En consecuencia, hay desplazados que al llegar a tu país pueden despojarte. Recordando que “somos entes biológicos dónde el más fuerte -léase el abusivo- despoja sin respetar las reglas morales”.










