¿Acaso eres propiedad de alguien?
Jorge Alberto Rincón Acebo jorgearinconacebo@gmail.
Dijo María de Angulo a Carlos el presbítero. Sea como sea, viviremos más que nuestros antepasados, sobrevivían algunos viejos, la mayoría morían jóvenes.
Por ser mujer. Tú por ser hombre tampoco eres libre.
Varones, sois muy fuertes pero aceptáis como cierto cuando te dicen, así es la Biblia y para el resto de la gente les va igual con sus textos sagrados: Corán, los Libros de Confucio o el Tao Te King, insistiendo que ahí contienen la verdad acerca de todo lo existente.
¿Acaso no hay enfermedades que remeden a la formación de un niño en el interior de la panza? Como le ocurrió a la fallecida, que casi mata a su familiar por la ignorancia, pero mal autodestructivo.
Sin importar ser varón o mujer, no existe libertad. Se engañan, varones vivimos, somos los propietarios de la tierra, heredamos ustedes en ocasión lo hacen les toca hijo mayor.
Por esa razón, a quedarme aburrida decidí permanecer sin aceptar casarme, ya que no tengo tutela ni parientes mayores de mi esposo, ni hermanos que traten de sojuzgarme.
La sociedad carece de unidad por las condiciones de vida, son varias articuladas por intereses opuestos. La desigualdad es origen de desunión, desarmonía.
La educación de los pobres, manteniéndolos en ignorancia, es ideal para mantener los estamentos sociales. Por eso ayudo a los pobres de Chiapa de los Indios.
Y te ganarás el mal de ojo del obispo y los pudientes.
Si les enseñas a pensar, qué te revelarán por ello; es necesario mantenerlo en discordia, pensando en cosas inexistentes, partiendo del miedo a la oscuridad y a seres irreales, cultivando la concupiscencia.
La fuerza bruta movida por la irascibilidad, bloquea el entendimiento y anula todo éxito, siendo pasto del manejo externo manipulado por el instinto.
Y ahí, el fracaso de todo ser humano.










