Observando al león africano
Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]
Flaco, macilento, en cautiverio.
En la naturaleza nunca llegaría a tal falta de alimento.
Se equivoca, expresó el cuidador. Allá son devorados por perros aulladores (hienas), el cazador es cazado.
Cargada de incertidumbre trascurre la vida.
Aun seas depredador o clase apoderada, cuando mengües en fuerza y la edad te rebase, serás alimento o deshecho. De igual manera fueron sus presas.
¿Cómo evadir la
rueda del Samsara?
¿Apartándose?
¿Excluyéndose?
Aun así, la vida se escapará.
Habrá descomposición corporal, disgregándose, los componentes serán cultivo de miasmas.
Alimento para plantas y animales.
Cargado de remembranzas o acciones ocultas, evitando aceptar desaciertos, adoptando el mote de pecados.
¡Es imposible que se transmitan a otros humanos por el solo hecho de serlo, habiendo variedad y coloratura humana!
¿Es posible, en 4 mil años bíblicos, haber alcanzado tal variedad de morfología para crear razas?
¿0 existieron diversas Evas, Lilith, Pandoras, Mama Oyoc, Pacha mama, Ixquix, Ixmukane, Nuwa, Coatlicue?
¿Se alcanzará conciencia del eterno estado de creatividad y transformación?
¡Cuantas más!
Evitamos redundar la consanguineidad, al surgir de una sola pareja.
-¡Callad! Tus dudas suenan a afirmaciones.
En tan exiguas palabras hay herejía, sumando las cataras, husitas y luteranas, haciéndolas languidecer cuando ellos jamás se atrevieron a expresar tales pensamientos.
¿Tal será el estado de pecado?
¿O simplemente la libertad de pensamiento, existiendo al tomar consciencia de tales hechos?
Continuará la próxima semana en canto a la comunión.










