El miedo a ser
Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]
Miguel de Unamuno, en su obra Del sentimiento trágico de la vida, plantea la permanente confrontación de la aceptación de la impostura, contra la inquebrantable búsqueda de la certeza, estimulando los cuestionamientos siguientes.
Para no aceptar el miedo a no ser, es atacada a través del desdén, vituperio, descalificación, etiquetamiento. ¿Acaso lo ha sido?
¿Es instintivo, como la supervivencia?
¿Acaso cómodo ante la inexistencia del esfuerzo?
Les es incompresible la libertad.
Les es necesario la aceptación de lo impuesto, el Dogma.
¡No cuestione!
Retírese, va en contra de los preceptos.
Aplican el arma del esclavista: mantener el sojuzgamiento a través de la carencia de conocimiento del abusado.
Impiden la lectura de la Biblia en las escuelas, para evitar cuestionamientos. Diluirán despareciendo creencia y fe.
Atacan a la maestra de arte que explica a Miguel Ángel, por atentar al pudor, sabedores que la apariencia defendida posee pies de barro, como la escultura mesopotámica que no soportó el peso del metal.
¿Es imposible aplicar el humanismo atribuido a Buda, Jesús, Gandhi?
Cuando la guerra es la sublime negación de la unión o religión humana.
Cuando el poderoso agrede, le llama ‘defensa’, para mantener la libertad.
Al defenderse es el eje maligno, lo pésimo de la especie.
Planteando: ¿son productivas las oraciones repetitivas, carentes de compresión?
Arguyeran.
Es un plano de purificación del eterno espíritu en estado de evolución. Si es así, lo concebido como dios o eterno, no lo es. Lo eterno es el cambio.
En consecuencia: ceros apegos, conveniencias, apariencias, no existe eternidad estática, sino evolutiva.










