Cortés e Iturbide

Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]

El 21 de julio de 1821, es coronado emperador Agustín de Iturbide.
Accede al poder el aniquilador de los independentistas.
Supera a los conspiradores de La Profesa, presididos por Matías de Monteagudo, de la cual dimanó su poder. Hallándose reminiscencia al rebasar al fraile, como Hernán Cortés lo hizo con Velázquez.
Cortés fue rápidamente desplazado por los oidores, recayendo el poder imperial en el virrey, 62 durante 00 años. El territorio se ensancó por adelantados llegando a fundarse poblaciones en el centro como Guadalajara, Guanajuato, Querétaro, en el norte como Saltillo y Monterrey. En tan inmenso territorio el poder imperial no solo se ejercía a través del gobierno civil, sino a través gobierno eclesiástico, patronato concedido por el Papa Julio II el 28 de julio de 1508 en Roma, a los Reyes de Castilla y Aragón sobre las iglesias de América mediante la bula Universalis Ecclesiae Regiminis.
El poder de arzobispos, obispos, párrocos, órdenes religiosas que rindieron cuenta a la corona. Durante 300 años la iglesia católica crece en poder a través de sus asentamientos americanos, y las limosnas de la aplicación de advocaciones a la virgen María.
Iturbide los rebasa, menguando su poder, diluyéndose en la Guerra de Reforma, persistiendo a través de fe y temor.
Los Estados Unidos Mexicanos es un crisol entre la lucha por adquirir el conocimiento o permanecer indefenso a través de la estulticia.
Cortés e Iturbide se identifican por desobedecer a quien los encumbró en su beneficio. Agustín también fue rebasado por Antonio López de Santa Anna y Guadalupe Victoria. El humanismo mexicano busca el bien común, conservando salud y biodiversidad.

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