Eudaimonia en su búsqueda

Jorge Alberto Rincón Acebo [email protected]

Ni varón ni mujer, deben ser dominantes.
Cambiando de enfoque en un avance ideológico, espiritual, aceptando la fuerza masculina sin abuso, la superioridad inmunológica, celular y de sobrevivencia femenina.
Hallar el equilibrio psicosocial, sexual económico.
¿Cuántas parejas lo poseen?
Ampliándose a todos los ámbitos familiares y sociales, evadir el sacrificio al darse sin complementarse.
Emulando a la homeostasia orgánica = equilibrio interno, el replanteamiento permanente de las relaciones a todos los niveles, comparándola con la eudaimonia.
Trascender la idealización literaria, como expresó Benito Pérez Galdós ¿Y yo amé a esta? al enfrentar lo ordinario despojado de idealidad.
La incapacidad de Rafael de Valentín al percatarse el amor en la piel de Zapa lo tenía a su alcance.
Es moda hablar de amor propio, autovaloración.
¿Existe, si no preservas tu salud? Sin aceptas yerros, logros, limitaciones.
Imposible saltar pasos: se debe comenzar con la unidad, no pasar a la pareja o dualidad cuando aún no se afianza el yo, a nivel psicosocial, sexual y económico.
No es ser pesimista, sino ser realista. Simplemente decir la verdad.
Despojar a la felicidad del consumismo, despojándose de inequidad, trascendiendo la valoración de la percepción sensorial.
La Eudaimonia es valorar salud, equilibrio, tranquilidad.
Cuando carecemos de salud, paz, sin valorar espacios, se coarta sentir felicidad.
Ha sido una lucha que he mantenido contra mi formación, a pesar de ver que se sentía transcender la apariencia enajenante al trabajar para pagar deudas.
Eres afortunado si estás sano, posees trabajo, libertad de pensamiento. Sin olvidar el equilibrio social para alcanzar la equidad y el equilibrio biopsicosocial. Redundo: se evade preservar a flora, fauna, mantos acuíferos, el equilibrio atmosférico.
Al no hacerlo sufrirás las consecuencias, cargadas de auto daño.
¿Se podrá considerar masoquismo?
Si permaneces en la inacción, no eres idealista.
Si sufres al desear comer hasta llenarte, rebasando sentirte satisfecho por ansias o carencias ancestrales.
Comer por evitar que se desperdicie no es una lástima, sino que te lastima.

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