Agencias
Las tormentas de arena y polvo son un problema infravalorado que ahora es “dramáticamente” más frecuente en algunos lugares del mundo, y al menos el 25% del fenómeno se atribuye a actividades humanas.
Es la advertencia de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) que, acompañada de recomendaciones políticas, llega en el marco de una reunión de cinco días que se celebra en Samarcanda (Uzbekistán) para hacer balance de los avances mundiales en la aplicación de la Convención.
La CNULD es una de las tres convenciones originadas en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro (Brasil) en 1992. Las otras dos abordan el cambio climático (CMNUCC) y la biodiversidad (CDB de la ONU).
La reunión, que se celebrará del 13 al 17 de noviembre, incluye una sesión de alto nivel el 15 de noviembre, organizada por el Gobierno de Uzbekistán, sobre las formas de abordar los efectos de las tormentas de arena y polvo en la agricultura, la industria, el transporte, la calidad del agua y el aire y la salud humana a escala mundial.
Ibrahim Thiaw, Secretario Ejecutivo de la CNULD, señala que “la visión de nubes oscuras y ondulantes de arena y polvo engullendo todo a su paso y convirtiendo el día en noche es uno de los espectáculos más intimidantes de la naturaleza. Es un fenómeno costoso que causa estragos en todas partes, desde el norte y centro de Asia hasta el África subsahariana”, añade en un comunicado










