Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Viene a colación la reflexión de Bertrand Russell. La humanidad tiene una moral doble, cuando predica y no practica o nunca practica lo que predica.
Desaparecen urnas mortuorias, aparecen cadáveres. ¿Cómo va hacer eso posible? ¡Todo lo es!
Si el excremento se pudiera vender, se vendería como oro.
¡Se vende, como abono y alimento! La pollinasa es el excremento avícola y se utiliza como alimento para el ganado vacuno. Así ingerimos exceso de hormonas en la carne, que favorecen la proliferación de neoplasias malignas.
Hace 3 días me platicaron en la capilla mortuoria, en el panteón de Ocozocoautla, Chiapas, que donde se encontraban las cenizas de dos tíos les robaron la puerta de metálica y se llevaron las urnas con sus cenizas. ¿Para qué les servirá? ¿Cómo alhajero?
Las reutilizan para otro o si no tienen para adquirirla, se ahorra lo de la urna.
No acaece solo en Coita: en Ciudad del Carmen, Campeche, en época de la pandemia se han encontrado bolsas negras con cadáveres de la pandemia, en las criptas. Allá se entierran los cadáveres en criptas verticales, debido a lo pantanoso del suelo. Las no visitadas se consideran abandonadas, sacaron los cadáveres y fueron a tirarlos en la fosa común, sustituyéndolos por los muertos recientes.
Solo a los famosos se les conserva sus cuerpos o huesos. No siempre acaece así, de varios faraones robaron sus momias y sus fragmentos, se vendieron como sustancias curativas cuando pueden ser dañinas para el cuerpo. Cuando escasearon las momias egipcias, empezaron a matar para vender sus cadáveres como momia y esto sucedió en la civilizada Europa occidental, en países como Italia y Francia.
Comprende: cuando mueras, tus restos serán desechados cual basura, así poseas el más bello mausoleo, a pesar de todos los valores morales y religiosos.
El Covid pandémico no termina con el entierro, los restos humanos son como los archivos: no se sabe dónde almacenarlos.










