Sensacine México/Tuxtla Gutiérrez
La historia del cine está llena de nombres que parecen intocables. Marilyn Monroe, Elvis Preslwey, Frank Sinatra. Pero entre todos ellos hay un nombre que brilla con luz propia y que definió el humor cinematográfico para siempre: Charles Chaplin.. Y curiosamente, el cine mexicano llamó poderosamente su atención.
La comedia que provocó la admiración abierta de Chaplin fue Ahí está el detalle. Estrenada en 1940, esta cinta se convirtió en una pieza clave del cine mexicano y en una de las más representativas del humor nacional. En ella, el caos se desata a partir de una serie de malentendidos que escalan hasta volverse completamente incontrolables, todo gracias a un protagonista incapaz de explicar algo de forma directa.
La cinta fue protagonizada por Mario Moreno ‘Cantinflas’, quien ya era una figura enorme en México, pero cuya influencia empezaba a cruzar fronteras. Chaplin no solo vio la película, sino la celebró. Según diversas crónicas, el creador de Charlot quedó fascinado con la manera en que Cantinflas manejaba el lenguaje, el ritmo y el absurdo. Tanto así, que llegó a decir que el título de “mejor cómico del mundo” no le pertenecía a él, sino al actor mexicano.
Que Charles Chaplin alabara a Cantinflas no era cualquier cosa. Hablamos de alguien considerado por muchos como el actor más grande que ha dado el cine. Aun así, Chaplin reconoció en el mexicano a un talento extraordinario, único e imposible de imitar. Cantinflas no necesitaba golpes ni caídas espectaculares: le bastaba hablar, o mejor dicho: cantinflear.










