Xataka MX / Gonzalo Hernández
Cada vez que nos movemos, hay un elemento del cuerpo humano crucial para garantizar un movimiento fluido y sin dolor: el cartílago. Este tejido da forma a partes del cuerpo, como las orejas y la nariz, pero también está presente en los extremos de los huesos. Su función principal es actuar como un componente flexible que reduce la fricción, permitiendo el movimiento entre las articulaciones.
Aunque es esencial, también es un elemento delicado. En los últimos años, se han realizado investigaciones sobre cómo crear cartílago mediante impresión 3D, cultivarlo a partir de células madre o repararlo utilizando inyecciones de hidrogel.
En este campo, científicos de la Universidad de Northwestern han desarrollado un material bioactivo innovador capaz de regenerar cartílago de alta calidad en las articulaciones de la rodilla. Este avance, que ha mostrado resultados prometedores, podría prevenir cirugías y tratar enfermedades degenerativas.
Los trabajos previos
Antes de abordar este desarrollo, es importante conocer un antecedente. En 2021, investigadores de la misma universidad crearon una terapia inyectable que reparaba tejidos y revertía la parálisis tras lesiones graves en la médula espinal, utilizando un concepto conocido como “moléculas danzantes”.
Aunque el tratamiento de moléculas danzantes fue un avance significativo, los investigadores de Northwestern han demostrado la capacidad de regenerar cartílago de alta calidad con este nuevo material bioactivo. Este material, que tiene una consistencia gomosa, está compuesto por una red molecular que imita el entorno natural del cartílago en el cuerpo.
El material incluye dos componentes principales. Por un lado, un péptido bioactivo que se une a una proteína esencial para el crecimiento y mantenimiento del cartílago, conocida como TGFβ-1. Por otro lado, incorpora ácido hialurónico modificado, un polisacárido presente en el cartílago y el líquido sinovial que lubrica las articulaciones.
La unión del ácido hialurónico modificado y el péptido impulsa la autoorganización de las fibras a escala nanométrica, replicando la arquitectura natural del cartílago. Esto estimula las células del cuerpo para regenerar tejido cartilaginoso, gracias a señales bioactivas emitidas por las fibras nanométricas.










