Roger Heli Díaz Guillén
Chiapa de Corzo, Chiapas
El Poder Político es cada vez más evidente en el terreno del Patrimonio Cultural Colectivo, asumiendo derechos la Nación en un marco pluricultural para imponer -desde el siglo pasado como poder público- un modelo educativo y políticas públicas con los que crea el modelo de Ciudadanía en un solo estereotipo: ciudadano mexicano, que poco a poco rompe la pluriculturalidad con el pensamiento uniforme para entender el mundo, la cosmovisión e interpretación de la vida, que se expresa en formas de vida y aspiraciones.
En esta idea, destaca el planteamiento del alemán Hermann Heller hace 88 años (1934), que ‘‘un poder político es tanto más firme cuanto más consiga hacer que sea reconocida la pretensión de obligatoriedad para sus propias ideas y ordenaciones normativas y para las reglas de la costumbre, moral y derecho por él aceptadas y que son, al mismo tiempo, su fundamento’’… partiendo del hecho de que ‘‘su prestigio político crece si se logra que el tipo de cultura representado políticamente por él, sea adoptado como modelo para la formación de la vida’’.
Ello lo refiero porque el “Nacionalismo Mexicano”, fue la política pública que se impulsó desde el siglo pasado a través de la Educación para entender la Cultura Nacional que hoy vivimos y que se impone en la pluriculturalidad constitucionalmente reconocida.
Hoy estamos viviendo un relevo en el Poder Ejecutivo con acciones anticipadas, que rompen la ortodoxia o costumbre de la intervención ciudadana en decisiones trascendentales en la vida pública; por ello, en el marco de lo expuesto en el párrafo anterior, es oportuno invitar a contrarrestar, o más bien dicho, a equilibrar la decisiones políticas en la Soberanía del Pueblo con los Poderes Públicos a partir de su comprensión, mediante acciones que involucren a la ciudadanía sustentada en la intervención social mediante la información, comunicación, diálogo y convergencias de interés por el bien común, más allá de la intervención en las votaciones en elecciones.
En materia Cultural, es de suma importancia que los nuevos gobiernos asuman que los derechos colectivos culturales son derechos que requieren de continuidad, para crear las políticas públicas que protejan la propiedad patrimonial cultural colectiva que establece la Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas.
Esta Ley, crea el derecho colectivo de propiedad de los patrimonios culturales, por lo que primeramente debe partirse de identificar, clasificar (Material, Inmaterial y Natural) e inventariar y declarar el patrimonio cultural como propiedad de cada pueblo, incluyendo no solo a los indígenas y afromexicanos, debiéndose en consecuencia legislar para que se reconozcan como sujetos de derecho de la citada legislación a los Pueblos Históricos y/o Culturales y Pueblos Mágicos. Ello es tema de interés público, caminemos en su revalorización y construcción de rutas de intervención social, para consolidar la Transformación en verdadero estado de derecho.










