¡Nos necesitamos todos!
Psic. Carlos Alegría / Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Desde épocas ancestrales, siempre ha gobernado en el intelecto del ser humano la eterna interrogante: ¿Qué pasa después de morir? ¿A dónde vamos? ¿Resucitamos?… sin encontrar explicaciones ni respuestas a cada una de ellas; aunque también es de saber y conocer de las experiencias que muchas personas experimentan y comentan durante ciertos momentos que “iba caminando a la luz y una voz me detuvo y abrí los ojos”… (relato de personas próximas a fallecer); lo que sí hemos de saber, es que cuando se pierden nuestras funciones básicas biofisiológicas, determinadas y diagnosticadas por el funcionamiento cerebral y se accede a una muerte de la misma, debidamente verificada por una gran cantidad de criterios médicos y estudios especializados, se puede contribuir dentro de la misma muerte a prolongar la vida de alguien más, a partir del deseo altruista de ser un donador de órganos, donde morir es trascender y en la muerte damos vida.
La donación de órganos es y será una oportunidad de trascender a través de los tiempos y ser parte de las generaciones que contribuyeron a una historia de cambio y amor hacia los demás. Sin fines de lucro y desde la vida misma, la oportunidad de dar una rehabituación de estilos de vida de alguien que está en algún rincón del mundo, atravesando una enfermedad y la espera se ha hecho interminable y agobiante, esos instantes en donde la persona ha estado refugiada, temerosa, llena de incertidumbre, sin deseos ni voluntades, quizá hasta ansiando sea abrazada por la muerte, e incluso la ha incitado para que sea parte de ella, pero por otros aspectos más, esto no ha sido posible; agregado a esto, la familia, el cuidador primario y todas aquellas personas que le rodean y han sido los acompañantes en este caminar, en donde hay veces que las fuerzas parecen claudicar y se desea, por ciertos lapsos, aventarse del barco, con riesgo de asumir alguna enfermedad de carácter irreversible ante tales contextos.
Miedos, ansiedades, depresiones y hasta sentimientos de culpa que en algún momento se presentan por “desear” la muerte de alguien para el beneficio de la llegada de un órgano, son acontecimientos que atañen la imperiosa necesidad de contribuir en la esencia del ser humano en ser un dador de vida, ya no solo trascender con las tres tareas dictadas por la humanidad: Sembrar un árbol, Escribir un libro y Tener un hijo, sino que ahora apostamos a la cuarta tarea que permitirá tener un mundo a medida de lo posible, amoroso y afectivo: ¡Donar un órgano!
Cabe mencionar que es un tema que aunque ya hay investigaciones y procesos quirúrgicos de antaño, estos empiezan a asomarse como tema de cotidianeidad en diversos sectores sociales, pero los mitos y tabúes siguen permeando y han generado incomodidad en ciertos contextos que no favorecen y por lo tanto, no contribuyen al establecimiento de leyes que permitan regular, como en otros países, este proceso y se dificulta la toma de decisiones, impactando de manera desfavorable en la consolidación de estas opciones provida.
Tener la voluntad de ser donador de órganos, no exime la responsabilidad de los profesionales de salud en la atención íntegra, ética y profesional ante eventos adversos que se podrían presentar; además de que el posible donador, debe dialogar este deseo, unilateral, personal y voluntarioso, con la familia, cónyuge, padres, dependiendo de su situación y estado civil, edad, entre otros componentes legales, convenciéndolos de ese ímpetu altruista, pues ha de saberse que, en cierto momento o circunstancia, la persona enfrenta cierto suceso que ocasiona una muerte encefálica diagnosticada. Aun teniendo la voluntad de ser donador, si la familia o acompañantes determinan no cumplir con esa última petición, la donación no se hace posible; por lo tanto, se invita a sensibilizar y concientizar a la familia ante estas posibilidades.
Es importante saber que se puede acceder a la donación mediante dos formas:
-Donación en vivo relacionado, la cual se da a partir de la compatibilidad y una serie de estudios médicos y psicológicos especializados, para determinar y decidir la viabilidad de ese deseo; cabe mencionar que los órganos candidatos a ser donados en esta forma, son: riñón, segmento de hígado (con ciertas consideraciones clínicas) y medula ósea.
-Donación cadavérica, la cual dependiendo de las características del acontecimiento de muerte y el tiempo que se destine para las tomas de decisiones en la donación, se podría donar desde piel y tejidos, órganos, hasta córneas y huesos, regidos bajo principios de lo que se le conoce como tanatoestética (manejo digno del cuerpo donante y cuidados integrales en la entrega del cuerpo a los familiares).
Estamos en procesos constantes de cambio y evolución, somos la generación que está trascendiendo y accediendo a un cúmulo de conocimientos y extendiéndonos más allá del planeta tierra; los avances tecnológicos e investigaciones, permiten acceder a áreas de oportunidad que permiten contribuir en la construcción de un día a día cada vez mejor y, aunque nosotros aparentemente estemos lejos de esas esferas, desde el lugar en donde nos encontramos podemos ser colaboradores en este torrente de emociones y sentimientos, asumiendo responsabilidad y afectividad hacia nuestros semejantes, renovando nuestros estilos de vida y mejorar nuestros mecanismos protectores dentro del incremento también, de enfermedades que se originan producto de esta vorágine globalizada y el descontrol que se permea en una sociedad que por momentos se torna volátil con ella misma.
En nuestro estado natal y tierra de aromas, el Centro Estatal de Trasplantes del Estado de Chiapas, con su actual directora, Dra. Krystell Dávalos Barrientos, ha estado en trabajo constante en la búsqueda de espacios y acercamientos a diversos sectores sociales, empresariales, para llevar el mensaje de tan loable labor. Asimismo, las instancias gubernamentales, a medida de las posibilidades, han aportado su granito de arena en el fortalecimiento de este acto altruista pero no es suficiente; falta mucho por hacer, un mundo por alcanzar y adversidad y rocas por taladrar.
Por lo que necesitamos de ti, necesitamos de todos: ¡nos necesitamos todos!
Sean las presentes líneas un hilo de motivación que toque esas hebras de cada alma que la lee y se permita hilvanar una gran red de amor que fortalezca nuestro entorno y guarde tranquilidad para nuestros sucesores, que apenas están abriendo sus alas en el emprendimiento de este vuelo que conocemos como VIDA.










