María Elena Rovirosa
Ante una sociedad competitiva generacional, evolutiva, cambiante y velozmente abierta, se han presentado muchas oportunidades para llegar a ser, o todos alumnos, o todos maestros; porque algunas ocasiones aprendemos y en otras ocasiones enseñamos.
Si deseas obtener de las horas dedicadas al estudio, la ventaja sobre la cuál debe cimentarse tu vida futura, es preciso que avives en tu mente el anhelo deseado para descubrir la suspicaz e insospechable altura en la que podrás convertirte. Que la insistencia, resistencia y persistencia te permitan ser mejor que ayer y menos bueno que mañana, que la fuerza de tu espíritu te invite a buscar la enseñanza del maestro y que tu aprendizaje llegue a tal grado, que pueda convertirse en la ansiedad de alcanzar tu certificado.
La verdad fiel de los triunfos definitivos está en la superación de las rutinas, está en la costumbre de la lucha, está en las batallas de las enfermedades, está en la negociación de tu propio ego para que puedas poner en una balanza a tu propio vigor.
Tal es el caso de la ciudadana Socorro Acosta Pérez de nacionalidad mexicana, que a pesar de su avanzada edad y de tener que trasladarse mediante un transporte público a otro municipio, logra entrar al salón de clases a los 98 años de edad para estudiar su primaria y secundaria, graduándose de este último nivel, a los 100 años de edad.
Ejemplo de Vida podrá ser, mientras no te quedes tan solo como pensante, sino que por tus entrañas ejerzas la fuerza activante. Si reflexionas sobre el verdadero y justo significado de las palabras anteriores, llegarás a la fase llamada carácter, que te permitirá salir airoso de las pruebas para una formación integral.
Así pues, el conjunto armónico de recursos del pensamiento, de la voluntad, de la cultura y de la técnica adecuada que nos haga llegar a la meta visualizada, será para compartir que todo es posible mientras exista el deseo ardiente, dejando huellas por donde estuviste.
Caminante, no hay camino: se hace camino al andar. Yo Soy.










