El amor se reconstituye

Jorge Alberto Rincón Acebo

Se expresa en la voz del silencio a través de lo inexpresado.
En las manos implorantes se halla su contenido.
Amar es compartir,
trasciende lo bueno y efímero.
Es eternamente
instantáneo, intangible e incorpóreo.
Trascendiendo duración, edades, compatibilidades, conveniencias.
Amar no es obediencia.
Es convicción.
Menos aceptación, ni sumisión.

Se acrecienta en la distancia y también en la convivencia.
Sencillamente es Dual.
Corpóreo y anímico.
Compatible e incompatible.
¿Acaso destructivo?
Cuando llega a la pérdida de la integridad corporal,
bioquímica o desaparece cuando cambias.
Bioquímicamente es enamoramiento.
Entonces ¿No es amor?
¿Jurasteis en vano?
¡No te atrevas nombrarlo como amor,
si por capricho o retobo desaparece!
Si duele, ¿no es masoquismo?
Cantamos cantos a la falta o su ausencia.
Sin embargo, el amor romántico erótico,
bioquímicamente posee fecha de caducidad.
¿Acaso no es posible su reconstrucción o reconstitución?
Mi idealismo anarquista filosófico dice: ¡sí es posible su reconstitución!
No hacerlo es aceptar la autodestrucción manifestada.
En la abulia, descuido corporal hasta llegar a la obesidad mórbida,
en espera del fallo orgánico multisistémico.
Empleemos los sentidos, nos auxilian, se exacerban con los sabores.
Magnificado por la intuición. ¿Acaso el 8vo. sentido?
Al recapitular y rememorar al amor no recuerdo a la otra parte, sino al sentimiento.
Sublimación de bondad y ternura. El deseo de compartir la dulzura.
Al encontrar “océanos, donde solo hay asfalto” (Es por ti. Cómplices).
“Y cada verso es un girón de piel” (Víctor Manuel Santa Cruz: Soy un corazón tendido al sol).
Evocando a mi reserva neuronal, conservando esta capacidad hasta el último instante, cuando aún piense.
Trascendiendo el sentimiento.
No hacerlo es negarse y destruirse.
Manifestó, de lo que no es amor o carencia de amor,
Es la guerra.
La no aplicación de los diez mandamientos, provenientes de los sumerios.
Seamos mexicanos, no compremos artículos extranjeros, compremos en el mercado, a la mujer de la calle.
Avancemos del nivel expositivo al nivel de acción, con cada uno de nuestros actos realizados al tomar conciencia, desde el alba hasta el anochecer.
Continuará…

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