Agencias
“Mi vida ha sido un inmenso signo de interrogación y ahora sigo preguntándome cómo hacer las cosas y qué va a pasar con México, cuál va a ser el destino de mis diez nietos y el de todos los niños de nuestro país”, expresó la escritora Elena Poniatowska (Francia, 1932) durante la ceremonia de entrega del Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español 2023.
En el Palacio de Bellas Artes acompañada de Silvia Lemus, viuda de Fuentes; del historiador Javier Garciadiego, de la autora Rosa Beltrán y de las funcionarias Alejandra Frausto Guerrero, María Luisa Alcalde y Marina Núñez Bespalova, Poniatowska agradeció la distinción que lleva el nombre de uno de sus amigos.
“Recibir un premio que lleva el nombre de Carlos Fuentes, a quien conocí desde los cincuenta, cuando aún no sabíamos cuál sería nuestra vocación, equivale a levantar la vista sorprendida por un estallido de luces que gira en el cielo como la Rueda de la Fortuna gira sobre la tierra”, dijo.
La también Premio Cervantes 2013 comentó que el premio se lo envía Fuentes con un guiño y la siguiente expresión: “Ahí te va, Poni, te lo tenía guardado”. “Nunca creí que yo viviría más que él o que José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis y Vicente Rojo, mis compañeros de trabajo en el diario México en la Cultura”.
En los cincuenta, momento en que conoció al autor de “Gringo viejo” y “Aura” descubrió a un hombre alegre que le gustaba bailar y cantar, pero sobre todo a un ser humano alerta, “el más entregado de los jóvenes creadores” de su generación.
“Desbordaba vida y audacia. En su corazón que latía al cien por ciento se grababan voces y acontecimientos que otros pasaban por alto. Insisto en su estallido creativo porque a todos nos alcanzó y porque esa misma capacidad creadora le impidió envejecer”, afirmó.
Poniatowska aseguró que Fuentes abrió la puerta a lo que sucedía “tras la cortina de nopal (como la llamó José Luis Cuevas) y del brazo de Octavio Paz” y situó a México en el globo terráqueo “que hizo girar a nuestro favor”.
La autora de “Tinísima” y “La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral” comentó que a lo largo de setenta años de escritura, nunca ha abandonado las preguntas básicas del periodismo: por qué, dónde, cuándo y cómo.
“A partir de 1953, pretendí documentar a México en miles de páginas fervorosas que abarcan a personajes que me impactaron: desde Alfonso Reyes hasta el estudiante de la Prepa en Coyoacán, desde María Félix hasta Jesusa Palancares, quien al lado de varias soldaderas paralizó a toda la República Mexicana al acostarse con sus enaguas sobre los rieles y logró impedir, durante la Revolución mexicana, el arranque de la locomotora a partir de 1910. Como ellas, también fui y todavía soy a los 91 años una locomotora”, dijo.
La galardonada recordó a las mujeres artistas y escritoras a las que les dedicó páginas en sus obras: Rosario Castellanos, Elenas Garro, Guadalupe Dueñas, Josefina Vicens, Aline Pettersson, Lupe Marín, Tina Modotti, Leonora Carrington, Remedios Varo, María Félix, Dolores del Río y Nellie Campobello.
Al final del discurso, Poniatowska deseó que, tras escuchar sus palabras, una mayoría salga con la certeza de que “ser amiga y recordar a Carlos Fuentes es un regalo tan valioso como lo fue el propio Fuentes, un mexicano que le trajo muy buena suerte a México y seguirá trayéndosela a creadores que hoy por hoy todavía son adolescentes”.
MURALISTAS LITERARIOS
En la ceremonia de entrega el historiador Javier Garciadiego comentó que la entrega a Poniatowska de un premio que lleva el nombre de Carlos Fuentes no es casual.
“Los hermana su grandeza, los acercan los tiempos y momentos que compartieron; los identifican sus inagotables afanes, compromisos, esfuerzos y luchas. Si algo caracterizó a Carlos Fuentes fue haberse entregado por entero a la literatura, y si algo ha distinguido a Elena Poniatowska es haberse dedicado denodadamente a las letras. La pasión de los dos fue la literatura y su objetivo común el hacer de un México más civilizado y más justo”, expresó.
Garciadiego realizó una analogía: Fuentes y Elena son los máximos muralistas de la literatura mexicana. “En sus obras están dibujados el mayor número de nuestros compatriotas, sobre todo mujeres en el caso de Elena. No hay tema relevante que no les haya interesado, no hay asunto significativo que hayan pasado de largo, ambos se preocuparon por las heridas del país”.
El historiador y miembro del jurado señaló que ambos autores lograron que la literatura fuera vista como un ingrediente imprescindible de la vida pública.
“Gracias a ellos se hizo patente la necesidad de que el país contara con voces fuertes y prestas, de mentes claras y sensibles. La salud de toda sociedad radica en su capacidad de crítica, denuncia y de reclamo, ésa es la principal aportación vital de Elena Poniatowska al país”, afirmó.
Por su parte, Rosa Beltrán, Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, recordó que el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español celebra a los clásicos vivos.
“Es un reconocimiento para quienes hacen de nuestra lengua un vehículo más poderoso para comunicar la complejidad humana, quienes inauguran estéticas y poéticas que se vuelven parte intrínseca de nuestra identidad”, indicó.
En tanto, Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura, dijo que Poniatowska pintó a México de los grandes artistas y de las luchas cotidianas del pueblo. “Tus crónicas y reportajes han acompañado la vida diaria del país lo mismo en tertulias que en un taller de costura o en una manifestación estudiantil. Fuiste pionera en preguntar y dar la palabra para que hablaran los invisibles, los campesinos, las mujeres, los sindicalistas, los estudiantes, la juventud y las infancias”.










