Empecinándose con los médicos, sin tregua

Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

En casi sesenta días el cuerpo empleó defensas, agotó reservas. Llegó al periodo autodestructivo. Tenaz, persiste funcionando, pero finalmente se apagó. Exceso de exposición evade la inmunidad, pasando desapercibido, células, mediadores químicos, les es imposible captar. El 30 de septiembre se apagó el Dr. Vilchis. Por la edición, me fue imposible modificar el artículo del pasado viernes 1° de octubre.

Entrevisto a la Dra. Rosalba Martínez Tapia, con quien convivió en sus lides laborales, quien expresa:

“Lamentabilísimo concretarse a decir ‘En paz descanse’. Eso no resuelve el problema. El personal médico en alto riesgo y total indefensión, aderezada con la absoluta indiferencia del sector salud. El Dr. Guillermo Vilchis vivió y sirvió la mayor parte de su vida en comunidades de la selva del enorme municipio de Ocosingo, funcionario del IMSS -Coplamar/Solidaridad/Bienestar, etc.

Trabajador, serio, responsable, amplio conocedor de las “normas de atención”, practicándolas. En los últimos 7 años laborales previo a la jubilación, compartimos tareas en el Proyecto Salud-Mesoamérica financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo, con el que se lograron buenos resultados en disminuir drásticamente la muerte materna (antes del Covid-19), siendo Chiapas beneficiado con importantes recursos internacionales, invertidos en 300 unidades rurales y 4 hospitales de 2° nivel”.

Jubilado del IMSS, continuó varios años en la SSA hasta su muerte. Estuvo internado dos meses en la Clínica Covid del Centro de Convenciones, fue imposible restablecerlo del fallo renal. No tuve oportunidad de tratarte, pero oigo lo positivo de tu proceder también en la boca del Dr. Eleacín Morales Montoya: “Lamentabilísima pérdida, excelente profesional, extraordinario ser humano”.

Buen amigo, deja su estela de ejemplo y emoción, como recuerdo por 40 años que nos tratamos en el terreno de la medicina comunitaria. QEPD. Las palabras de Rosalba hacen surgir los siguientes cuestionamientos: ¿Acaso es meritorio morir por quien no se cuida ni quiere? El ciudadano–paciente. ¿O es el pináculo de la sublime locura manifestada en el médico?

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *