Agencias
Este 14 de marzo, de hace 141 años, nació Albert Einstein, el padre de la física moderna que revolucionó la forma de construir teorías, luego de recurrir a su imaginación, y no a las matemáticas, para elaborar una ecuación que contestaba a los enigmas que envolvían a la gravedad en 1905.
Más de un siglo después, las y los investigadores han cruzado un largo camino, en la búsqueda de identificar equívocos o desviaciones dentro de la teoría de la relatividad y no han hecho más que reforzar lo que un día fueron los presupuestos más locos para la ciencia. En su natalicio, así recordamos al físico alemán.
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Cuando hace 115 años, Einstein propuso la teoría de la relatividad causó desconcierto entre sus homólogos, ya que se trataba de una fórmula que predecía fenómenos poco usuales, respondiendo a incógnitas como ¿Por qué los astronautas envejecen más lento que las personas en la Tierra?, o ¿Por qué la forma de los objetos cambia dependiendo de la velocidad en que viaja? Cuestiones que nunca antes habían sido resueltas y, probablemente, pocas veces había asaltado los pensamientos de los físicos de la época.
Pero la genialidad de Einstein, que desde los 16 años experimentó con presupuestos mentales, estribo, principalmente, en la lectura sencilla que resultaban sus fórmulas, pues se tratan de nada más y nada menos que ecuaciones algébricas, que tienen su grado de complejidad.
El físico fue un acérrimo crítico de la metodología rígida, característica de la educación alemana, por ello optó por mudarse a Zúrich, donde estudió en una institución de competencia vanguardista, en la que se alentaba el pensamiento independiente y la visualización de conceptos.
Durante esa etapa de su formación, en la que el instituto lo proveyó de la fortificación de albedrío, el joven Einstein se preguntó cómo sería viajar junto a un rayo de luz. Partiendo que un rayo de luz, compuesto por una serie de campos eléctricos y magnéticos, se mueven a la velocidad de la luz, equivalente a 299 792 458 metros por segundo (m/s), el estudiante de física sugirió que de correr junto a un rayo, estos campos eléctricos y magnéticos se mantendrían aparentemente estáticos.










