ROSTROS

Un libro de rostros, para descubrir su propio rostro

Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]

Libro con cincuenta y dos textos literarios del escritor chiapaneco Delman Escobar, donde la prosa se adhiere a la belleza, para apuntalar la poesía del autor.
Rostros, contempla la forma elíptica al describir algún personaje o centraRse en un acontecimiento, para encontrar su propio rostro.
Una propuesta novedosa que hace del libro auténtico, descubrir la poesía dentro de la poesía, para llegar a la reflexión, es parte de una constante de la pluma de Delman.
“Puedo atreverme a decir que Delman vive la poesía a cada instante, que vibra con ella desde su ser y en esta conjunción con la naturaleza, en esa comunión con su vida de campesino y su deseo de ser escritor, revolotean en su mente las palabras como los colibríes en una tarde de llovizna junto a los platanares, hay en la búsqueda un interés genuino por alcanzar a descifrar el lenguaje de las aves, y retener para siempre en su mirada los colores del paisaje que se mira frente al cerro”, dice en el prólogo Arbey Rivera.
De verso en verso forman las páginas y la poesía va dando rostro a cada personaje.
No puede olvidar tropezarse al encanto de la naturaleza, a la sonrisa de la mañana, al embrujo de los cafetales, a la dulzura de los instantes que dan vuelta en el vientre de cada verso.
Rostros, trae consigo el rumor de la montaña, el misterio que envuelve sus caminos.
En sus más de setenta páginas se siente la alegría por la vida, por la belleza y el respeto por el tiempo, existen versos largos que contemplan de muy lejos las rimas internas y se vuelca estrepitosamente en el arte de escribir: “Estuvimos en un manantial, donde bajan a beber las estrellas, ellas contaban peces con sus dedos… me enseñó la técnica de cazar luceros con anzuelos, de caminar distancias enormes sin un solo paso. Fuimos tras la luna por el río, aprendí a sacar gigantes con hormigas, a dibujar siluetas en un hilo…”.
En otro orden de frenesí, existen colibríes que se estrellan a cada instante:
“Los colibríes de mis delirios se camuflan en rayos diamantinos de la aurora que se filtran entre las rosas. Vuelan en un suspiro, se detienen entre mis sueños un segundo. A veces aparece solo uno, mientras el otro está parado en una arista, viéndome a los ojos. Estrellas fugaces, pequeños meteoros. Luceros cabalgando sobre la osa mayor, ángeles de luz que engalanan el Orión”.
Rostros, con una portada del artista plástico Narcizo López, llegó a finales del año pasado, con la editorial Alma de Letras, para quedarse en el corazón de los lectores.
“Lo conocí en sus primeros años, ejerciendo el oficio de sus desvelos, tenía luceros encendidos y junto a su costado izquierdo un corazón enorme que siempre ha sido su bandera al servicio del prójimo, me regaló la enseñanza de sus dedos en la pluma de sus versos, me enseñó a matizar el silencio con el viento… yo le regalo este fragmento, ahora que la savia de la vida corre por sus venas, se la entrego desde mi pluma de aprendiz de poeta”.

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