Una vida con vida…Saúl J. Trejo
Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]
Carta al General Guerrero
Noveleta del escritor Saúl J, Trejo, donde con gran maestría se sitúa en un acontecimiento de la historia de México y, con su técnica narrativa, presenta los acontecimientos poco a poco para dejar ver solamente la trama para ocultar la técnica, y llevarnos a cien años de nuestro pasado.
Pocas son las personas a que se aventuran a la composición de ficción histórica hoy en día. Es una labor que exige habilidades más allá de la escritura, pues requiere un importante compromiso con la labor de investigación documental a la par que la creativa, en un contexto donde abunda la búsqueda de respuesta al malestar de la modernidad, donde el esfuerzo de la pluma apunta a la construcción de personajes habitando los espacios contemporáneos.
Es destacable tomarse un momento para virar la vista atrás y reconocernos también en la historia en las inquietudes y motivaciones universales.
En las cartas al general Guerrero, Saúl J. Trejo emprende la tarea de recrear espacios y tiempos de la memoria histórica, a veces sepultados en la ficción literaria del nuevo siglo; pero en esta ocasión, rescata el papel de los hombres y mujeres “comunes” en hitos del tamaño de la independencia de México, donde los anhelos y pasiones de los personajes Alonso y Eloísa, se entretejen con su convicción de libertad y justicia.
El escritor no olvida plasmar las figuras retóricas en su libro y nos habla con mucha poesía en cada instante:
“Oculta detrás de un tapiz, se abrió silenciosamente una puerta sobre goznes bien engrasados. Apareció un hombre alto, delgado, de mejillas hundidas y ojos brillantes con cejas pobladas, su rostro era flaco, huesudo, vestía el hábito negro y blanco de los dominicos; debía estar por los sesenta y tantos años, un anciano. Su cabello era gris, recortado en casquete alrededor de las sienes, con una tonsura en la coronilla. Movía con lentitud sus manos, secas como las de un cadáver. Los dos militares adoptaron una postura erguida, como engarrotados. El fraile debía ser alguien importante, pues irradiaba autoridad. No lo reconocieron al principio, pero cuando identificaron que se trataba de fray Álvaro de Guzmán se desvivieron en todo tipo de alabanzas, como si fuera el mismo obispo de Roma. El fraile los miró con gesto duro”.
Así, a cada momento, desaparece el escritor para dar paso a un narrador inventado en la mente de Saúl J. Trejo.
Con una trama novedosa, Carta al General Guerrero nos envuelve la misma imagen grabada en la mente colectiva de las tierras flacas de Agustín Yáñez y las polvorientas tierras de Comala.
Cabalga el recuerdo en jamelgo el quicio histórico del escritor y acaricia mansamente en las hojas de su noveleta el estilo único de escribir en las líneas imaginarias de la literatura.










