Mario Bermúdez

Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas. [email protected]

Sobre un juego de ajedrez

En algún punto de mi vida, conocí versos similares a los que expone Matza Maranto, pero dejaré de lado la simbología del juego y los adornos hacia la obra, me serví una taza de café y quiero disfrutar estas letras. Iré al grano, el dolor en las líneas me salpicó más de una alegría a ser yo, un ente identificado con esa sensación al escribir sin sentir que me resquebrajo por dentro.

Hoy leí por segunda ocasión Ajedrecístico y noté que pasé por alto la primera vez, un punto vital que se toca entre líneas, el cual -a mi parecer- es el aspecto medular de este poemario. Me refiero a la temática de la muerte, la que incluso yo, como aficionado a las letras, me atrevo a exponer en relatos o poemas, de la que el poeta universal escribe y de donde emergen los diversos monumentos literarios que conocemos actualmente.

Entre la siempreviva y la lanzadera, ebullen las nueve vidas retratadas en el cine por Michael Winterbottom tras “Nine Songs”, o las nueve vidas del gato en un conocido proverbio inglés, entre otras referencias que logro recordar en este momento; pero también está el séptimo día, cuya referencia más cercana es aquella del Génesis en la Biblia. En resumidas cuentas, un balance entre la vida y la muerte, dando lugar a lo que está más allá del momento en el que nuestro corazón deja de latir y no es la muerte como tal, sino el reencuentro espiritual con nosotros mismos.

Si el cielo llora, entonces “no existe hombre más triste que aquel manipulado por la lluvia”, escribe la poeta; ¿será que el viajero logró su reencuentro o está alcanzando lo inesperado en su trayecto? Con un cigarro sin prender, húmedo entre mis labios, diviso el humeante café caliente que todavía conserva su esencia, a lo mejor la reina espera mi reacción para lanzar el siguiente movimiento, puesto que ya apertura con un gambito.

Si la calidad poética permanece, habrá qué descubrir en alguna otra obra de la autora, si nos dejó pistas que vayan armando el rompecabezas que nos deleitó con este Ajedrecístico. Esta noche, decido dejar mi sentir hasta aquí, comenzó la lluvia y no precisamente gotea del cielo.

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