Una vida con vida…Teresa de Jesús Altúzar Vázquez

Jorge Éver González Domínguez/Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]

“El observar es una forma de aprender”.

Originaria de Montecristo de Guerrero, Chiapas, Teresa nació bajo el verde de los cafetales, recién nacida la llevan a vivir a Mapastepec y cuando sus padres se separan, regresa -todavía niña- a las tierras con olor a pino.
“De muy pequeña encontré en la biblioteca un libro con las obras de Leonardo da Vinci ¡me maravilló! Desde ese día empecé a pintar, a rayar por todos lados; aunque me castigaban, me perdía imaginando paisajes y formas, ponía atención en la escuela solamente lo que me llamaba la atención, a lo que me gustaba, como los colores, paisajes, personas, formas.
Desde que vendí mi primer cuadro me arropó la sensación que a alguien le gustara mi trabajo, fue único, desde entonces me quedé con el arte.
Se me hace muy difícil terminar mis cuadros porque me toca ser esposa, artista y madre; sin embargo, ya se van acostumbrando y nos vamos acomodando.
Trabajo con emociones y el observar también es una forma de aprender.
Yo no estudié arte, pero aprendí que la escuela no te prepara para ser feliz, para vivir, para ser plena, ni para morir”, nos dice en entrevista.
Teresa contempla en las mañanas el color de la lluvia y de la nostalgia. Desde los trece años ha sabido refugiarse en los pinceles y el color de las montañas. Hace trazos con el vuelo de los quetzales y raya la noche con la flor blanca de los cafetales.
La artista visual domina el óleo, acrílico, gises; artista innata, maneja los pinceles como la espátula y le da movimiento a la belleza. Experta en la dactilopintura, crea sus propios lienzos para la contemplación.
Recuerda que sus primeros cuadros los llevaba a vender en calles de Jaltenango y ni el sol ni el cansancio, la hicieron desistir de su pasión.
Ahora, en Montecristo tiene un espacio llamado Tienda de Arte Niki, donde pueden comprar y maravillarse de sus obras.
Actualmente vive en un lugar llamado Nuevo Mundo los Pinos, en la cuchilla esplendorosa de Montecristo de Guerrero, en las faldas de la reserva ecológica El Triunfo, y se monta en las tardes en el lomo del silencio, para crear obras emergidas de la naturaleza.
Considera que las instituciones municipales no tienen el menor interés por apoyar el arte; es ella que implementa cursos de pintura para niños, para dejar un precedente en la tierra que la vio nacer. Además, pretende que existan con esta acción, mejores oportunidades para expresar emociones y no caer en las garras del estrés y llevarlos a un mundo de imaginación, donde el límite es el cielo.
La joven de 31 años, es una aguerrida artista que pinta todos los días con el color del fuego, con la energía de la familia y disfruta el olor del óleo, que nace del aceite del hogar.
La podemos encontrar en Facebook como Tere Altuzar y si algún cuadro les gusta, pueden pedirlo al 9921048398.

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