Roque Gil Marín Vassallo
Comitán, Chiapas
El muy ilustre General Jacinto Pérez López, nació el 17 de agosto de 1881 en San Juan Chamula, Chiapas, siendo el tercero de siete hijos que procrearon José Domingo Pérez y Nicolasa López. Desde su más tierna infancia trabajó de campesino cultivando las tierras de su familia, que gozaba de buena posición económica; cuando tenía 7 años de edad, sus padres lo pusieron bajo el mando del Cura del pueblo, que descubrió en el niño una inteligencia muy clara, por lo que le enseñó las primeras letras, lo utilizó de monaguillo y luego de sacristán durante algún tiempo.
Por su forma ágil de andar la gente decía que Jacinto no caminaba, sino que “volaba”, por lo que le pusieron el apodo de “Chistot” en su dialecto tzotzil y que en español quiere decir “Pajarito”, según nos dice el Prof. Edgar Robledo Santiago en su obra titulada “Valores Humanos de Chiapas”.
Acompañando al sacerdote -quien se convirtió en su protector- recorrían los pueblos de la zona Altos, como Zinacantán, Mitontic, Chenalhó, Chanal y San Cristóbal de Las Casas. Aquí hizo amistad con unos soldados que lo convencieron para que se diera de alta en el Ejército Mexicano, cuyo Jefe Supremo era el General Porfirio Díaz y es así como Jacinto, a la edad de 16 años, se va como recluta, primero a la Costa de Chiapas (donde se construían grandes obras como el ferrocarril a Puerto Arista, en Tonalá y San Benito, en Tapachula) y de aquí es enviado a Oaxaca, donde al terminar su contrato, pide su baja del Ejército donde ya tenía el grado de Sargento Primero, diestro en artes de guerra y manejo de armas de fuego.
En 1902 regresa a su pueblo -donde volvió a cultivar sus tierras logrando mucha prosperidad- y forma su familia, con la que logra convertirse primero en líder y luego en cacique. A principios de 1911 es visitado por el señor Juan Espinoza Torres, que había sido nombrado Comandante de las tropas rebeldes que pretendieron, mediante las armas, regresar la capital del estado a San Cristóbal, porque el Gobernador Emilio Rabasa la había llevado a Tuxtla Gutiérrez.
Los coletos primero desconocieron al gobierno legítimo de Tuxtla y nombraron como gobernador al Dr. Policarpio Rueda, quien era apoyado económicamente por el Obispo de Chiapas: Monseñor Francisco Orozco Jiménez. Pidieron a Jacinto que reclutara indios para “impedir que los tuxtlecos vinieran a quemar las iglesias y acabar con nuestra Santa Madre Religión Católica” (lo que era solo una mentira), logrando Jacinto reclutar a más de 8 mil indios Kelenes, fanáticos del catolicismo, por lo que recibió el grado de General de Brigada y llevó a sus tropas a la muerte, porque los tuxtlecos formaron el Batallón “Hijos de Tuxtla”, con el que derrotaron a los coletos en todos los frentes de esta guerra fratricida entre San Cristóbal y Tuxtla Gutiérrez, que se registró entre mayo y octubre de 1911 y que se le conoce como “La Rebelión Chamula”, que de Chamula solo tuvo los muertos.
Al verse perdidos, el gobernador rebelde Policarpio Rueda huyó a Tonalá y junto a él Jacinto y otros. Luego de 3 años, Jacinto regresó a San Cristóbal de las Casas, donde fue hecho prisionero y luego de un juicio militar que lo condenó a muerte, fue fusilado el 22 de octubre de 1914.
Se comenta que antes de morir, Jacinto se quitó la venda de los ojos y lanzó un grito muy fuerte diciendo: ¡Viva San Cristóbal! Y cayó muerto, según nos dice la obra titulada “Rastros de Sangre”, de Luís Espinoza López. D.E.P.











Un comentario
muy buena historia de JACINTO PEREZ
alias PAJARITO
pero el enfrentamiento de esta masacre fue en el municipio de Ixtapa chiapas.
así lo comento mi padre Apolinar Pérez Robles que escuchaba los disparos del enfrentamiento bonitosvrecuerdos