hizo una fortuna porque cometía demasiados errores

BBC News Mundo / Vicky Farncombe

Remontémonos a los años 50, cuando internet no era más que una idea lejana y todavía faltaban décadas para que las computadoras se volvieran parte de nuestras vidas.

Todo se escribía a mano o a máquina, y la futura tecla “Suprimir” todavía no era ni un sueño.

Cartas, registros, ensayos o documentos solían requerir impecabilidad; si se cometía un error, sin la posibilidad de corregirlo, simplemente había que volver a escribir la página entera.

Las exigencias eran puntuales: debían saber escribir con los diez dedos, sin mirar el teclado, y a una velocidad mínima de 35 a 45 palabras por minuto para trabajos básicos de oficina, y más para puestos superiores.

A unas se les daba mejor que a otras, y  Bette Nesmith Graham  era una de esas otras.

“Mis dedos se volvían pesados sobre el delicado teclado, y antes de darme cuenta ya había cometido un error que dejaba una marca imposible de borrar”, recordaría.

Pero se le ocurrió una forma ingeniosa de ocultar sus errores tipográficos.

Su invento encantó, pues no sólo ahorraba papel y tiempo sino también frustración.

Gracias a su formación artística, Bette sabía que los pintores encubrían sus errores pintando sobre ellos, y se preguntó si ella podría hacer lo mismo.

“Fui a casa, cogí un frasco, puse un poco de pigmento blanco en una solución, añadí otros ingredientes para que penetrara en el papel, llevé mi pincel de acuarela a la oficina y empecé a corregir mis errores de esa manera”, contó en una charla en el Rotary Club de Texas en 1977.

”Desde luego, no planeaba inventar un producto para su distribución mundial. Tampoco estaba pensando en una forma de ganar un millón de dólares. Solo intentaba ser mejor secretaria”.

La idea funcionó: su jefe no se percató del truco y, cuando les mostró el líquido mágico a sus amigas secretarias, ellas también lo quisieron.

Utilizando pequeños frascos de esmalte de uñas, Bette inició su negocio con el producto que llamó “Liquid Paper” (en español, papel líquido).

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