(Tercera y
última entrega)
Secretaría de Cultura / Diario de Chiapas
El poeta Alberto Blanco se cuestionó sobre lo que habría pensado el escritor radicado en Cuautla, Morelos, respecto a la ceremonia: “Conociéndolo y recordándolo en sus buenos tiempos, estoy seguro de que se habría reído de buena gana. Se habría reído de esta ceremonia y muy probablemente habría acompañado estas risas con dos o tres majaderías, como era su costumbre”.
Refirió que son muchos los recuerdos, la música, las lecturas compartidas y conversaciones con el autor de Se está haciendo tarde: “Cuando José Agustín participó junto con Sergio Mondragón, José Vicente Anaya, Juan José Gurrola Carlos Martínez Rentería, Benjamín Anaya y quien ahora les habla, en el homenaje al poeta Lawrence Feringhetti, aquí arriba en la Sala Manuel M. Ponce. Una noche memorable que terminó por supuesto muchas horas después en La Ópera. Simplemente no queríamos que esa convivencia se acabara”.
Como parte de este homenaje póstumo, el Inbal, a través de la Compañía Nacional de Teatro, participó con una lectura dramatizada de la obra Los motivos del lobo, del escritor nicaragüense Rubén Darío, a cargo de Olivia Lagunas y Miguel Ángel López.
Posteriormente, iniciaron las guardias de honor con acompañamiento musical, en la cual participaron José Manuel Aguilera, voz y guitarra; Yann Zaragoza, teclado; Abraham Méndez, batería; Ernick Romero, bajo; Jorge Chacón, guitarra; integrantes del grupo La Barranca. Además de interpretar varias piezas, dedicaron una melodía con arreglos de La Barranca para esta ocasión: House of the Rising Sun, de Alan Price.
José Agustín fue uno de los escritores más representativos de la literatura mexicana e hispanoamericana, inserto en la denominada “literatura de la onda”, convirtiéndose en un autor que trascendió generaciones, con sus obras La tumba, De perfil, Se está haciendo tarde, El rock de la cárcel, Ciudades desiertas, Cerca del fuego, La contracultura en México y Dos horas de sol, y destacándose como un prolífico narrador en los géneros de la novela, el cuento, la dramaturgia y el guion cinematográfico.
Su labor literaria fue reconocida a través de diversos galardones, como el Premio Nacional de Literatura Juan Ruiz de Alarcón, en 1993; el premio Dos océanos, entregado por el Festival Internacional de Biarritz; Cine y Cultura de América Latina en 1995 por su obra Dos horas de sol; la Medalla Juan R. Escudero del Puerto de Acapulco en 2005; así como la Medalla Bellas Artes en 2011, un reconocimiento que otorga el Inbal.










