Impacto psicoemocional y educativo: comer en familia
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
Comer en familia, con frecuencia se considera ya un factor de prevención de algunos problemas de salud, alimentación, trastornos de conducta y comportamiento. Desde el punto de vista nutricional, comer en familia frecuentemente se asocia con el seguimiento de dietas más equilibradas y de mayor calidad, además de ciertas ventajas en el estado nutricional y de salud de las personas que lo frecuentan, especialmente niños y adolescentes más vulnerables. Además, aunque aún hace falta un mayor grado de evidencia, los estudios empiezan a marcar la posible asociación entre la frecuencia de las comidas en familia y el mantenimiento de un peso corporal saludable, lo que le da una especial importancia en la prevención de la obesidad.
En este sentido, la promoción de las comidas en familia y compartidas, se considera ya una estrategia de salud pública que requiere la puesta en marcha de acciones específicas de prevención, dirigidas a incrementar la frecuencia y a mejorar la calidad (tipos de alimentos servidos, tamaño de las porciones, ambiente en el que se sirve) de las comidas familiares.
Los principales beneficios que las comidas en familia aportan a la salud, educación y comportamiento de niños y adolescentes, se resumen a continuación:
- Lo que una familia come cuando se reúne, cómo y cuándo lo hace, refleja su identidad y herencia cultural, étnica y religiosa.
- Las comidas familiares pueden tener un impacto positivo en el desarrollo intelectual de los niños y en la adquisición de vocabulario de los más pequeños, afectando al rendimiento intelectual desde la infancia temprana a los diez años.
- Se encuentran menos casos de síntomas depresivos en niños y adolescentes que comen con mayor frecuencia en familia, puesto que dichas reuniones les proporcionan seguridad emocional, autoestima y sensación de control sobre sus vidas.
- Las comidas familiares se asocian con valores positivos en la juventud, mayor dedicación al aprendizaje, esfuerzo, solidaridad y cooperación con los más débiles.
A estos beneficios se añaden otros relacionados con la calidad de la dieta, ya que las comidas en familia constituyen la base para elaborar los recuerdos de alimentación que se forman en la infancia y que perduran a lo largo de la vida, recogiendo las experiencias sensoriales que intervienen en la alimentación: tacto, gusto, olfato, oído y vista.










