La construcción de los procesos identitarios: globalización

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

En la actualidad, el mundo es diferente: está en constante cambio y los eventos que ocurren cotidianamente, están relacionados con situaciones que se presentan en otros lugares del planeta. La globalización tiene responsabilidad en este fenómeno, ya que no sólo abarca aspectos económicos, sino también, políticos, sociales y hasta culturales, los cuales forman parte de lo que ocurre en la realidad; pero cada vez con mayor intensidad y alcance.
Desde esta perspectiva, se observa que el país se integra cada vez más dentro del contexto mundial de la interdependencia, con la intensificación de relaciones más abiertas y activas con la comunidad internacional. Este proceso le da mayor vigencia a la necesidad de analizar tal fenómeno desde una óptica valorativa, con base en los nuevos vínculos con otros países y culturas.
Asimismo, se da una relación, de manera más estrecha, con las exigencias de una sociedad que cambia y cambiará intensamente en los próximos años. Para algunos sectores sociales, el fenómeno de la globalización cultural incide en la denominada crisis de identidad, ya que han sido adoptadas actitudes y conductas ajenas, por la influencia de la industria cultural y de los medios de comunicación.
En este sentido, el discurso de la homogenización cultural, basado en principios tales como el individualismo y el consumismo, encuentra en la población joven uno de los sectores más receptivos a las nuevas ideas. Pero los intercambios que se dan por medio del proceso de interacción social, no necesariamente deben verse a la luz de una relación pasiva; esto por cuanto se considera que la juventud participa y aporta en esa relación, gracias al proceso de socialización.
Entonces, si bien es cierto que, dentro de la contextualización histórica del surgimiento de la globalización, lo económico es importante, ésta no es la única variable que debe tomarse en cuenta, pues existen otros elementos importantes como lo social, lo político y lo cultural que inciden en la construcción de los procesos identitarios.
Ante esta situación histórica, que muestra una integración, es necesario analizar la posición del joven en toda esta maraña de cambios, ya que si se quiere determinar los retos del educador en el contexto de la globalización, se debe tener claro el mundo y los problemas que enfrenta la juventud de inicios del siglo XXI.

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