Rastros materiales del quehacer educativo: útiles escolares
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]
Cada institución educativa tiene su personalidad diferenciada, a pesar del aparente monolitismo y uniformidad que destilan las estadísticas oficiales o muchas visiones superficiales sobre las escuelas. El establecimiento escolar primario y obligatorio, en cualquiera de sus modalidades y sistemas de organización, casi siempre deja rastros materiales de su quehacer; todas y cada una de las escuelas dejan y trasladan, con mayor o menor intensidad, una imagen, un recuerdo, determinados elementos materiales, todos ellos propios de la actividad que se ha desarrollado al interior de las aulas, cumpliendo directrices oficiales, incorporando novedades técnico pedagógicas, evidenciando la idea eje de las propuestas educativas de los maestros y profesores, permitiendo que la vida infantil discurra con naturalidad (o con disciplina y control férreo), y que en todo caso dejará también el rastro de su paso.
Cuando se habla de útiles escolares, ¿a qué se hace referencia en realidad? Desde que se tiene uso de razón y memoria adecuada, que suele coincidir en el tiempo con la incorporación obligatoria a la escuela (aunque la llegada real de un niño a la institución escolar hoy es precoz, muy anterior a la de generaciones precedentes), todos van incorporando una imagen material de la escuela. Se trata de un edificio con imagen exterior diferenciada, con patio de recreo, local con objetos situados en un cierto orden, mobiliario, mesas, pupitres, algún armario, elementos decorativos, etc.
Nunca se visualiza a la escuela como un local vacío, carente de vida, limpio de objetos con restos de uso y significado social o educativo, completamente desposeído de vestigios, de materiales diversos o referencias de niños, de algún eco de aprendizaje de la lectura o escritura, entre otros saberes instrumentales. Un centro escolar, por sencillo que haya sido, ha ido acumulando un conjunto de útiles necesarios en diferente grado y, en algún momento, para quienes han sido usuarios y agentes vivos de los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Los útiles escolares se sitúan en el plano de aquello que facilita comodidad, dicen algo relativo a que puede servir, significan que algo sirve de ayuda al uso manual de una tarea u oficio, que es una herramienta de trabajo, de aprendizaje. Para el oficio de enseñar y la tarea de aprender en la escuela la cultura, los saberes instrumentales básicos, la historia, las tradiciones y las herencias culturales, los útiles escolares han ido trasladando a otras generaciones, transmitiendo el oficio de artesano de la escuela y, también, algunos elementos consustanciales a esta tarea, por mínimos y elementales que sean. Con frecuencia, los útiles escolares se encuentran dentro, en el aula, pero también en sus alrededores, adoptando el criterio más laxo de recursos didácticos, de apoyos complementarios, de ayudas pedagógicas.










