Autorregulación: controlar el propio comportamiento

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

Alberto Bandura tuvo un enorme impacto en las teorías de la personalidad y en la terapia. Su acercamiento orientado a la acción y a la solución de problemas, era bienvenido por aquellos que les gustaba la acción más que filosofar sobre el ello, arquetipos, actualización, libertad y todos los otros constructos mentalistas que los personólogos tienden a estudiar.
El conductismo, con su énfasis sobre los métodos experimentales, se focaliza sobre variables que pueden observarse, medirse, manipular y rechazar todo aquello que sea subjetivo, interno y no disponible (p.e. lo mental). En el método experimental, el procedimiento estándar es manipular una variable y luego medir sus efectos sobre otra. Todo esto conlleva a una teoría de la personalidad que dice que el entorno de uno causa nuestro comportamiento. Bandura consideró que esto era simple para el fenómeno que observaba (agresión en adolescentes) y por tanto decidió añadir un poco más a la fórmula: sugirió que el ambiente causa el comportamiento, pero que el comportamiento causa el ambiente también. Definió este concepto con el nombre de determinismo recíproco: el mundo y el comportamiento de una persona se causan mutuamente.
Derivado de los postulados de Bandura, puede señalarse a la autorregulación (controlar el propio comportamiento) que es la piedra angular de la personalidad humana. Las ideas en las que se basa la autorregulación han sido incorporadas a una técnica terapéutica llamada terapia de autocontrol. Ha sido bastante exitosa con problemas relativamente simples de hábitos como fumar, comer en exceso y hábitos de estudio. La autoobservación requiere que se anoten tipos de comportamiento, tanto antes de empezar como después. Este acto comprende cosas tan simples como contar cuántos cigarrillos se fuman diarios. En este sentido, se toma nota de los detalles; el cuándo y dónde del hábito. Eso permitirá tener una visión más concreta de aquellas situaciones asociadas al hábito.
Tener registro diario facilitará la tarea de dar el siguiente paso: alterar el ambiente. Por ejemplo, se pueden remover o evitar aquellas situaciones que conducen al mal comportamiento: retirar ceniceros, beber té en vez de café, etc.; se puede buscar el tiempo y lugar que sean mejores para adquirir comportamientos alternativos mejores.
Por otro lado, debe existir el compromiso a adherirse a un plan y establecer una sanción si no se cumple. Estos contratos deben escribirse delante de testigos (un terapeuta, por ejemplo) y los detalles deben estar muy bien especificados: “Ir de cena el sábado en la noche si se fuma menos cigarrillos esta semana que la anterior. Si no se hace, quedarse en casa trabajando”. También se podría invitar a otras personas a que controlen recompensas y castigos, si se sabe que no se es demasiado estricto con uno mismo.
Este tipo de accionar, corresponde a la terapia por la que Bandura es más conocido, la cual es la del modelado. Esta teoría sugiere que si un sujeto escoge a alguien con algún trastorno psicológico y se le pone a observar a otro que está intentando lidiar con problemas similares de manera más productiva, el primero aprenderá por imitación del segundo

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