Violencia: homofobia internalizada

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

Las formas de violencia hacia las personas no heterosexuales, que se expresan de manera cotidiana incluso por ellas mismas, se encuentran naturalizadas. Algunas posturas dentro de la teoría de género y la psicología social, permitirán examinar esta situación y nombrarla como homofobia internalizada o endohomofobia.
Históricamente, desde el planteamiento de las sociedades industrializadas, las sexualidades diversas han recibido una connotación peyorativa en tanto que no se ajustan a una lógica de (re)producción…
Así pues, los comportamientos distintos de lo socialmente aceptado fueron estigmatizados y, por tanto, colocados en un sitio de subordinación para la legitimación de la heterosexualidad. De esta forma, en los estudios de género, se habla de la división sexual del trabajo, donde se plantea que la construcción de los géneros se va dando a partir de roles que sostienen el modelo económico, lo que repercute en la organización social. Es decir, se espera que los hombres cumplan con tareas de producción y las mujeres de reproducción. Bajo este esquema, la construcción de la masculinidad va adoptando características que sean funcionales a su rol: ser fuertes, inteligentes, competentes, viriles y demás características para su reconocimiento en el espacio público; mientras que la feminidad es relacionada con el ámbito privado y la reproducción, esperándose de la femineidad habilidades domésticas y de cuidado, un pensamiento emocional, ser comprensivas y amorosas, es decir, un lugar de subordinación frente a la masculinidad.
Dichos roles están reforzados por lo que se denomina sistema sexo género, es decir: que la adopción de estos roles de género no es deliberada por el sujeto, sino que son un imperativo social que determina el comportamiento de los sujetos de acuerdo a sus genitales, incluso desde antes de su nacimiento. Se espera que un sujeto que nace con pene asuma una identidad y expresión de género masculino, mientras que un sujeto que nace con vulva asuma la construcción de la femineidad; en otras palabras, también deben de asumir la heterosexualidad y relacionarse erótica y afectivamente con el sexo-género contrario…
Así, lo que se entiende como homofobia, es decir, el rechazo o aversión hacia la homosexualidad, no está limitada a un simple gusto o deseo por el mismo sexo, sino que también discurre en el miedo o rechazo a la confusión de los géneros. Por tanto, se entiende que la homofobia no se expresa únicamente por un deseo no heterosexual, sino por el determinismo que ello implica, es decir, que un hombre no esté cumpliendo el mandato de género y, debido a ese deseo desviado, se performe femineidad. De manera sintética: se es homofóbico, también, cuando se rechazan las conductas que no corresponden al género asignado: un hombre afeminado, una mujer masculina.

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