Sentido del humor: noción multidimensional
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]
El humor es inherente a la especie humana, es considerado un rasgo estable de la personalidad y una noción multidimensional que implica cuatro componentes: un contexto social, un componente perceptual cognitivo, una respuesta emocional y, una expresión vocal y conductual de risa.
Algunos autores plantean que el humor es un vehículo de comunicación y es una forma útil para liberar ansiedad, tensión e inseguridad; asimismo, puede resultar buen mecanismo de defensa ante situaciones adversas. En concordancia, el sentido del humor es entendido como la capacidad propia del hombre, singular, que fomenta un mayor bienestar y disfrute; se liga a una capacidad para experimentar y/o ponderar una reacción muy específica, la risa ya sea observable o no, y de esta manera obtener o mantener un estado de ánimo positivo.
Se concibe, por ende, que la exteriorización del sentido del humor conduce a la risa. Esta misma es una reacción psicofisiológica distinguida por la reiteración de vocalizaciones, expresión facial de júbilo y movimientos corporales, acompañados de procesos neurofisiológicos. Sin embargo, el sentido del humor no se refiere tan solo a aspectos positivos, sino también a componentes negativos en el mismo, verbigracia, chistes o bromas que alcanzan a ser en la vida cotidiana, agresivos y de naturaleza manipuladora.
En este sentido, cuando el humor posee una propensión hacia un aspecto agresivo, ya sea explícita o tácita, promueve invariables controversias que no resultarían promotoras de salud, más bien fomentadoras de estrés y reacciones hostiles para la salud.
Con relación a los efectos del humor en la salud, varias investigaciones postulan sus alcances a nivel físico, cognitivo y psicológico. Se puede ponderar que el humor desde el punto de vista terapéutico actúa a tres niveles: cognitivo, afectivo y conductual. En lo que refiere al nivel cognitivo, el humor ayuda a pensar de forma racional frente a disonancias cognitivas, corrientes distorsionadas o concepciones irracionales. A nivel afectivo suministra niveles de alegría, energía y gozo y, a nivel conductual, favorece experiencias viabilizando nuevos modos de actuar.
Cabe señalar que algunos teóricos plantean que, introduciendo recursos que inciten al buen humor y risas en el ámbito hospitalario -tanto en servicio de cirugía como los cuidados intensivos- se puede incrementar la motivación, la creatividad y mejoría de los pacientes; así mismo, se suma a la productividad de los profesionales implicados.










