Aprender y recordar: la música

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas. [email protected]

La música ha estado presente en todas las culturas en alguna forma. Darwin decía que la música ayudaba inicialmente a los humanos a encontrar pareja. En su libro El origen del hombre (1859), Darwin expresaba que hombres y mujeres, incapaces de expresar su amor en palabras, lo hacían a través de notas musicales y ritmo, de la misma forma que los pájaros.
Ahora bien, los verdaderos efectos de la música para el aprendizaje, no han sido completamente comprobados. Se puede asumir que las publicaciones que promueven algún beneficio son especulaciones inteligentes que funcionan; sin embargo, lo que sí se sabe con certeza, es que la música es percibida de diferente manera por los individuos, por lo que no hay cómo generalizar si determinado tipo de música relaja y otro anima o si un estilo de música es superior para estimular el aprendizaje, etc.
Con el uso de la tecnología de imagen cerebral, se ha logrado obtener un mapa para ubicar las partes del cerebro responsables de procesar la música en músicos profesionales versus gente de dones “regulares” en la misma. La música se procesa de forma sinfónica entre varias partes del cerebro a la vez: entra por la corteza auditiva, pasa por el lóbulo frontal, el núcleo, el cerebelo, el lóbulo occipital y el sistema límbico. Este camino ayuda a entender su efecto en las diferentes reacciones que manifiesta una persona u otra.
Asimismo, la música pasa por la corteza visual creando imágenes y recuerdos de las melodías que se escuchan. Además, se ha notado que las personas que escuchan o aprenden algún ritmo por primera vez, activan diferentes partes de sus cerebros que los músicos expertos.
Cabe señalar que actualmente, pacientes con Alzheimer usan la terapia musical para recordar eventos o personas, puesto que la música traslada hacia momentos, incluso cuando no se recuerde nada más. La música es más poderosa que las imágenes, ya que activa la memoria automática, provocando recordar letras de canciones sin siquiera estar conscientes de que se conocen; la música tiene una poderosa relación con la capacidad de recordar.
Si alguien escucha un tipo de música al momento de aprender algo y escucha esa misma música al momento de recordar -como por ejemplo en una prueba- los resultados son mejores que sin ella.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *