El deporte: catalizador de la salud física, psicológica y emocional

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

(Segunda y última entrega)
Sin embargo, aunque el deporte viene formando parte de la educación y la cultura de la humanidad desde los tiempos más remotos, a lo largo de la historia ha pasado por diferentes vicisitudes, disfrutado de unas épocas de florecimiento y auge, en las cuales se ha dado tanta importancia a la formación del cuerpo como a la del espíritu, y sufriendo otras en las que el ostracismo y el olvido han relegado lo físico a un segundo plano. Afortunadamente, en las últimas décadas el deporte ha dejado de constituir un mero espectáculo de diversión para ser considerado, nuevamente, como una excelente herramienta para la educación integral de las personas.
Así, viene resaltándose su valor formativo desde los primeros días de nacimiento del individuo, favoreciendo su desarrollo motor y psicomotor; pasando por el proceso de socialización del período dedicado al deporte y actividad física en el medio escolar; siguiendo con la práctica física y deportiva a lo largo de la juventud y madurez, unas veces como medio de relajación del estrés cotidiano, otras como complemento de ocio; hasta ser considerado útil, finalmente, como medio de estimulación del ánimo de vida y de activación psicosocial en la vejez, sin olvidar otros muchos beneficios para la salud física y mental.
Actualmente, al deporte se le reconoce su capacidad como elemento integrador de colectivos, medio para enseñar responsabilidad a jóvenes en riesgo, herramienta para la prevención y tratamiento de las drogodependencias, mecanismo favorecedor de la reinserción en las instituciones penitenciarias, útil en la recuperación social de los barrios marginales, favorecedor de la socialización de personas mayores y, activador de diversas funciones en las personas con discapacidad.
El deporte es un fenómeno social cada vez más incorporado al ámbito de lo cotidiano en la sociedad contemporánea, que afecta en gran medida al concepto de calidad de vida, se incorpora dentro del gran espectro del ocio como elemento catalizador de la salud física y psicológica del individuo y, cada vez más, se utiliza como producto, objeto de intercambio social y eje económico en muchos casos.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *