La lengua: producción oral y escrita adecuada

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

Escribir es una actividad habitual en los entornos universitarios. Una gran parte del conocimiento que se elabora en ellos, se plasma y vehicula a través de textos que se leen y producen en una inextricable red de relaciones entre unos y otros, tanto en formatos monológicos como dialógicos. Se habla de discurso académico para referirse de una manera muy general a estos usos. El discurso -también el académico- no es simplemente el vehículo por donde transitan los saberes, sino que es instrumento de construcción del conocimiento y de las relaciones que establece con las actividades humanas en que se desarrolla.

El discurso es la condición esencial del conocimiento, el proceso por el cual la experiencia deviene conocimiento; éste adopta formas específicas, adecuadas y adaptadas a las situaciones en que se genera; a estas distintas formas se las denomina géneros discursivos. En la literatura científica sobre la escritura en la universidad, este término se ha generalizado. Sin embargo, una lectura atenta de su uso muestra la diversidad conceptual que esconde. Por otro lado, es cada vez más frecuente relacionar este concepto con el de sistema de actividad, lo cual permite abordar desde un punto de vista dinámico el discurso en los entornos universitarios. Con ello se enriquece el mismo concepto de género, pero se hace más compleja su definición.

A pesar de que cada producción oral o escrita es individual, la recurrencia de las situaciones, de las actividades que se llevan a cabo en los distintos ámbitos, da lugar a producciones que reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada una de las esferas no sólo por su contenido (temático) y por su estilo verbal, o sea por la selección de los recursos léxicos, fraseológicos y gramaticales de la lengua, sino, ante todo, por su composición o estructuración.

Estas condiciones específicas son inseparables, están indisolublemente unidas y se determinan unas a otras. Por ejemplo, es fácil distinguir un artículo de divulgación de un artículo científico, aunque versen sobre el mismo tema, porque tienen una estructura y unos recursos estilísticos distintos y ello es así porque responden a situaciones diferentes.

El primero se sitúa en el ámbito de la comunicación de la ciencia con el conjunto de ciudadanos no especialistas y el segundo en el de la comunicación entre científicos especializados. Así pues, la recurrencia de situaciones da lugar a la recurrencia del conjunto de características verbales de los “enunciados” que se generan en ellas y que llegan a tener cierta estabilidad. Dan lugar a lo que se denomina géneros discursivos.

Una misma persona participa en una gran diversidad de ámbitos (esferas) de actividad. Los géneros son instrumentos de participación en la actividad social y se aprende a usar la lengua dentro de las esferas de actividad que han conformado usos verbales específicos. Puede decirse entonces que, aprender la lengua es aprender a usarla de forma adecuada en cada una de los ámbitos de la actividad humana.

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