La discriminación y las estructuras sociales
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
Las múltiples manifestaciones de tensiones y conflictos entre categorías sociales en todos los ámbitos de la vida social (el mundo del trabajo, el acceso a servicios culturales y de salud, la expresión de particularismos culturales, ideológicos y religiosos, etc.), inquietan a los gobiernos y las instituciones, generando así una oferta institucional y jurídica de “lucha contra la discriminación”.
A pesar de la dificultad de definir la discriminación en el sentido común e incluso su polisemia, desde la psicología social sabemos que la discriminación corresponde a la traducción en actos de los prejuicios. Se trata de un comportamiento negativo en contra de los miembros de un grupo que es objeto de una imagen negativa. La aparición de un comportamiento discriminante, está relacionada con ciertas condiciones sociales y psicológicas: diferencias sociales, el estatus de los individuos, la posición de poder. En este sentido, la discriminación debe reubicarse dentro del marco de un análisis de las estructuras sociales fundadas en diversas formas de desigualdad de poder, de medios materiales, de reconocimiento, etc.
Un hecho particular de este enfoque psicosocial, es que la percepción de la discriminación grupal es muy superior a la de la discriminación individual. Muchas experiencias muestran cómo existe una subestimación de la discriminación individual y una sobrestimación del efecto grupal. De esta manera, en la discriminación interpersonal, las víctimas reaccionan oponiéndose directamente a la persona, en tanto que, en la discriminación institucional, las víctimas recurren a acciones colectivas. Como ya se ha expresado, la discriminación es un objeto particularmente propicio a generar una multiplicidad de enfoques: ella se observa y se experimenta en las experiencias más comunes de la vida cotidiana. Pero es al mismo tiempo connotada por las desigualdades históricamente constituidas entre los grupos y las culturas.
Cuando se trabaja desde la perspectiva psicosocial, se trata, por lo general, a las relaciones entre grupos categorizados comúnmente como fundamentalmente distintos y generalmente desiguales. Los trabajos de los psicólogos sociales, muestran que toda división Inter grupos es construida cognitivamente y se comporta de esta manera, en grados y modalidades distintas. En ese sentido, es importante que la psicología social tome en cuenta el rol estructurante de las ideologías que se pueden llamar esencialistas, naturalistas, innatistas, etc., porque, según la creencia socialmente existente, el otro es naturalmente inferior y se puede actuar hacia él de manera discriminatoria, con una legitimidad que ni siquiera se discute.










