El Síndrome del Impostor y el Pesimista Defensivo: dualidad de patrones

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas lcalderó[email protected]

(Segunda y
última entrega)

Por su parte, el pesimismo defensivo es conceptualizado como una estrategia cognitiva de dominio específico, consistente en adoptar unas bajas expectativas y metas ante la existencia de una situación futura a afrontar, a pesar de que las personas que recurren a ella presentan una clara historia de éxitos, algo que reconocen como cierto. Estas personas se sienten inicialmente ansiosas y fuera de control, y focalizan su atención en las dificultades y resultados negativos posibles, incluso aunque parezcan poco probables.
Diversas evidencias demuestran que estas expectativas no se convierten en profecías autocumplidas, ni llevan a una retirada del esfuerzo; en lugar de eso, los pesimistas defensivos invierten una gran cantidad de esfuerzo en tareas que ellos valoran como importantes. Además, el nivel de rendimiento alcanzado por ellos, es comparable al de los sujetos que utilizan la estrategia contraria, esto es, el optimismo.
Los pesimistas defensivos parecen encontrarse protegidos gracias a la utilización de sus estrategias, pues no se sienten menos satisfechos que los optimistas después de un fracaso, ni recurren a juicios atribucionales que les permitirían negar la responsabilidad sobre el mal rendimiento y así proteger su autoestima.
Ambos patrones de comportamiento se refieren a la existencia de importantes similitudes entre ellos, tanto desde el punto de vista del dinamismo psicológico que los caracteriza, como de sus consecuencias adaptativas; tanto los impostores como los pesimistas defensivos experimentan miedo al fracaso, ansiedad y duda acerca de las propias posibilidades de lograr buenos resultados, y se fijan unas bajas expectativas ante cada nueva situación a afrontar.
Esta valoración inicial de la situación y de sí mismos, conduce a ambos grupos a invertir un gran esfuerzo para tratar de evitar el posible fracaso. La consecuencia esperable de esta contradicción, puede ser el mantenimiento de una baja claridad o certeza en el autoconcepto que englobaría tanto aspectos positivos (relacionados con los éxitos pasados), como negativos (relacionados con el miedo al fracaso y las bajas expectativas de éxito).

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