Percepción, Comprensión y Regulación Emocional
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
(Segunda parte)
La habilidad para identificar y reconocer tanto cómo se siente un sujeto, como aquellos que lo rodean, es la percepción emocional. Implica prestar atención y decodificar exactamente las señales emocionales de la expresión facial, movimientos corporales y tono de voz.
Las emociones a menudo pueden ser controladas. Una persona necesita transmitir información para comprender las emociones. En la medida en que se encuentra bajo control voluntario, una persona puede querer permanecer abierta a las señales emocionales -siempre y cuando no sean demasiado dolorosas- y bloquear aquellas que son abrumadoras. Entre medias, dentro de la zona de confort emocional personal, es posible regular y gestionar las emociones propias y ajenas a fin de promover los propios objetivos sociales y personales y de los otros.
La Asimilación o la facilitación emocional, implican la habilidad para tener en cuenta los sentimientos cuando se realizan procesos de razonamiento o solución de problemas. Esta habilidad se centra en cómo las emociones afectan al sistema cognitivo y cómo los estados afectivos ayudan a entender y priorizar los procesos cognitivos básicos hacia lo que realmente es importante y, en función de los estados emocionales, variar la visión de las cosas y los puntos de vista, tomando decisiones más efectivas e incluso mejorando el pensamiento creativo.
La habilidad para la comprensión y el análisis de las emociones implica en una persona, una gran dificultad para saber desglosar el amplio repertorio interrelacionado y complejo de señales emocionales; así como saber etiquetar las emociones y reconocer en qué categorías se agrupan los sentimientos. Además, implica una actividad tanto anticipatoria como retrospectiva, para conocer las causas generadoras y las futuras consecuencias de nuestras acciones.
La comprensión emocional, supone conocer cómo se combinan los diferentes estados emocionales dando lugar a las conocidas emociones secundarias y, más aún, entender los cambios a lo largo del tiempo; abarca el manejo del mundo interpersonal para modificar los sentimientos y la capacidad para regular las emociones de los demás. Implica llevar a cabo varias estrategias para modificar los sentimientos y posteriormente evaluar la efectividad de dichas estrategias. El conjunto de todas las habilidades integradas, demuestra suma importancia en el ámbito personal y social. El poder percibir las propias emociones también implica saber prestarle atención al propio estado interno. Identificar y reconocer emociones y prestar atención a las sensaciones físicas que provocan esas emociones, puesto que ellas son el punto de intersección entre mente y cuerpo; se experimentan físicamente, pero son el resultado de una actividad mental.










