El ciclo diario de vigilia/sueño: descompensación
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
El ciclo diario de vigilia/sueño, permite organizar la conducta en el tiempo y sincronizar internamente la regulación de muchos procesos biológicos, como el ritmo de la temperatura corporal, el ritmo del cortisol y el ritmo de la secreción de la hormona de crecimiento, entre otros.
El ritmo vigilia/sueño está regulado por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que actúa como reloj biológico, el cual requiere de sincronizadores externos e internos, que ayudan a mantener el ritmo encarrilado.
Hoy en día, una gran mayoría de adolescentes disponen de un espacio solo para ellos. Normalmente en su habitación tienen su computador, equipo de música, teléfono, televisión, mesa de estudio, etc. Es el reducto de paz que le protege del agobio familiar; en ese sentido, muchos se refugian en este espacio con el consentimiento explícito de los padres, que cansados de insistir en conseguir una conducta adecuada, permiten, casi como autodefensa, que el adolescente haga su vida aislado en su habitación. Esto ayuda a desconocer de forma exacta los horarios reales de acostarse.
Debido a la alteración reiterada en los sincronizadores externos (sobretodo el descubrimiento de nuevas normas sociales y horarios de sueño irregulares) y la costumbre actual de demorar en sobremanera los horarios de dormir, es más difícil la sincronización del ritmo biológico vigilia/sueño; otro factor importante es el menosprecio del sueño por parte del adolescente, cuya opinión sobre el sueño es totalmente peyorativa; es decir, son ellos los que menos aprecian la necesidad de sueño, aunque curiosamente son los que más horas pueden pasar durmiendo los fines de semana. Para ellos dormir es una pérdida de tiempo, una imposición más de los adultos.
Existen además aspectos de organización como grupo con el inicio del consumo de alcohol y tóxicos, especialmente como conductas imitativas. También se sabe que el consumo de café y bebidas cola es alto en la adolescencia, en parte para compensar la falta de sueño. El promedio de los adolescentes necesita nueve horas de sueño por noche y muchos duermen seis horas o menos.
La Privación de sueño en la juventud, conduce a:
*Elevar los niveles de cortisol.
*Alteración de la homeostasis de la glucosa (obesidad y diabetes tipo 2 precoz).
*Menor control de emociones y aumento de las conductas ansiosas o depresivas.
*Bajo rendimiento académico y baja capacidad de memoria.
*Ánimo negativo.
*Síntomas tipo, similares al déficit atencional.
*Aumento en el abuso de nicotina, cafeína, alcohol y otras sustancias.










