Humor: recurso y complemento de estrategias didácticas educativas
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
El humor facilita la comunicación, la recepción positiva de ideas, persuade su aceptación, relaja la tensión, amortigua la hostilidad, reduce la distancia entre personas, facilita la respuesta, crea confianza y encuentro, desestresa y es grato. El humor agiliza los procesos de aprendizaje y mejora la relación profesor-alumno. Ayuda a soportar contratiempos, colabora en estar despierto, abre la mente, genera un estilo de enseñanza, estimula la creación de materiales educativos, el reciclaje y autoanálisis del rol del educador. En concreto, el humor favorece el nivel cognitivo, emotivo y conductual.
Pero, ¿para qué utilizar el humor y la risa en el proceso educativo en el aprendizaje? El humor es un elemento de comprensión de la realidad, genera un estilo de relación y comunicación, ayuda a pensar y estimular la creatividad, es un recurso pedagógico y didáctico que enriquece y agiliza los procesos y el desarrollo de la enseñanza-aprendizaje. A través de las propias experiencias en el aula, se concluye que la risa sirve tanto al educador como al educando para desestresarse, alegrarse y expresarse; esto es, soltar la tensión, fluir, ser flexible y creativo. Por ello, se considera que es tiempo de insertar el humor y la risa dentro de las competencias educativas, porque la risa es algo serio en el espacio, la relación y el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Actualmente se retoma un planteamiento: la información que se plantea incide en adentrase en el uso del humor como un recurso, como aderezo o complemento de estrategias didácticas de transmisión de conocimientos o como una estrategia que interrumpe y complementa una intervención terapéutica aligerando un momento de angustia, dolor o incertidumbre.
Ahora bien, ¿las emociones se aprenden? En el reconocimiento de que no todos los profesores ni terapeutas son graciosos, simpáticos o divertidos, se debe recordar que todo comportamiento es aprendido. La interrelación con los otros y su gama de emociones experimentadas en estas, son también aprendidas. Por lo tanto, se tendrán que desarrollar características divertidas del lenguaje, como énfasis, entonaciones, rapidez, silencios y volumen, acompañados por gestos y posturas corporales para transmitir una situación jocosa por ser absurda o increíble.
De manera complementaria, es importante ser sensible para saber cuándo aplicar el humor, sea al inicio, durante o al final de una actividad. A los profesores se les deja la decisión de si quieren complementar sus clases con una estrategia donde se incluya un comentario simpático, un chiste o una broma que amenice la actividad.
En síntesis, el humor es importante en la vida para la salud, la educación, la terapia y la vida laboral. El humor puede estar presente en todo, es de todos y para todo el mundo. Los beneficios son fisiológicos, psicológicos y sociales, optimizando la actitud positiva y con ello emociones, energía y bienestar en general, que redundan en la interrelación con los otros, facilitando su cercanía y afecto.










