Los deberes escolares y la familia
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
Recientemente, el debate social sobre el volumen de deberes a realizar por las personas menores en edad escolar, impulsada desde las asociaciones familiares y los medios de comunicación, ha contribuido a despertar el interés sobre esta temática, incrementando la investigación al respecto.
Desde el enfoque familiar de los deberes, la investigación educativa existente hasta el momento se ha centrado en dos núcleos diferenciados; por un lado, el análisis de la implicación o acompañamiento de las familias en la realización de los deberes escolares y, por otro, analizar los efectos que genera en la unidad; respecto al primer eje, es un deber normativo de las familias participar de manera activa en las actividades que se establezcan en virtud de los compromisos educativos que los centros establezcan con las familias, para mejorar el rendimiento de sus hijos.
Mientras que hay investigaciones que dicen que la implicación familiar en los deberes escolares es un predictor de un mejor rendimiento de la población estudiantil, otros afirman que no tiene ningún efecto en el rendimiento y otros sostienen lo contrario, que incluso pueden llegar a tener efectos negativos. Se encuentra también que la implicación de las familias en los deberes escolares, además, mejora la comunicación familia-escuela y a la inversa, una buena comunicación entre ambas instituciones mejora la calidad de la participación de los padres y las madres en casa, promoviendo el logro y bienestar de las personas estudiantes.
En el segundo eje se observan ciertas controversias, pues algunos estudios sostienen que los deberes ayudan a favorecer las relaciones educativas con los hijos e hijas, aportando beneficios a la unidad familiar y otros, por el contrario, afirman que generan conflictos, tensiones, e incluso estrés. En este sentido, se pone de manifiesto que los padres y las madres que son capaces de compaginar sus quehaceres profesionales, familiares y personales y, además, sacan tiempo para ayudar a sus hijos e hijas en los deberes, les favorece. Del mismo modo, están creciendo los estudios que aseguran que la participación de los padres y las madres en la supervisión de los deberes escolares, aumenta la motivación de los estudiantes.
Atendiendo a lo expuesto, no cabe duda que este es un tema de actualidad, complejo, polifacético y controvertido que, lejos de estar resuelto, continúa vigente y es foco de interés por parte de toda la comunidad educativa. De hecho, aún perdura la necesidad de conocer cómo afrontan las nuevas generaciones la realización de los deberes y, para ello, se hace necesario contemplar tanto variables tradicionales, como nuevas perspectivas.










