Vivir plenamente: la salud en sus distintos niveles

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

La salud se manifiesta como una interacción múltiple y debe definirse como la calidad de la existencia del hombre, determinada por su relación armónica con el medio social-natural que le corresponde. Lógicamente, la enajenación en la sociedad es inversamente proporcional a la calidad de dicha existencia; existen tres niveles en la determinación social de la salud, que son el nivel macrosocial, el nivel grupal y el individual.
El primer nivel, denominado macrosocial, es donde se establece relación entre la formación económico-social como un todo y el estado de salud de la población en general, ya sea del mundo, una región o un país determinado.
La relación de la sociedad con la naturaleza en su etapa actual, es una muestra evidente de cuán enajenada se halla la primera en los marcos de un orden económico mundial que impone el capitalismo transnacionalizado. La influencia de la ecología en la salud es diversa y el hombre no puede pretender elevar la calidad de su existencia, si no tiene en cuenta su relación con la naturaleza.
El nivel grupal se da entre el modo y las condiciones de vida de determinado grupo y el estado de salud de ese grupo ya sea clase, grupo profesional, familiar, etc. Y el tercer nivel de determinación de la salud es el individual, el cual se trata de la relación entre el estilo de vida individual, las condiciones individuales de vida y el estado de salud.
Ahora bien, el grado de apropiación y asimilación del sujeto, de sus condiciones existenciales, depende del grado de desarrollo individual, de su personalidad, conocimientos, valores y actitudes. Cada individuo imprime un estilo con el que realiza esa apropiación de las condiciones económicas, políticas y morales, en el cual objetiva su existencia, y una peculiar forma de actuar. El estilo de vida escogido por el individuo, tiene como ingrediente cómo es percibida la vida por él y, por tanto, cómo percibe y siente la salud, y cómo actúa con respecto a esta.
Un aspecto que debe considerarse en la persona sana, es la presencia o no de ideales en la vida. La presencia de un sentido en la vida, es sinónimo de salud mental y física, y su ausencia nos hace susceptibles a problemas físicos, mentales y espirituales e impide que se utilice el potencial creador.
Por lo anterior, puede decirse que el desarrollo de las motivaciones no solo depende de las necesidades innatas del individuo, sino también de la actividad que realiza en su vida, de la comunicación con otras personas y, sobre todo, del proceso educativo y socializador que le permite al individuo el contacto con nuevas realidades y necesidades. De esta forma, la manera optimista de pensar ante la vida, reafirma el sentido de esta y fortalece la creencia de que las condiciones reales para vivir plenamente, pueden ser transformadas.

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