La agresividad: disfunción en los mecanismos internos de regulación
Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]
En el hombre como en otros animales, existe un mecanismo psicológico que una vez estimulado, suscita sentimientos subjetivos de enojo, así como cambios físicos que preparan al cuerpo para la lucha. Este mecanismo se pone en marcha fácilmente y, como otras respuestas emocionales, es estereotipado en ese sentido instintivo.
La palabra agresividad, proviene de la palabra agresión o comportamiento agresivo, como atacar verbal o físicamente a otros. La agresividad se utiliza como un medio para la experimentación hacia el mundo sin necesidad del daño al otro, o si la necesidad es de conocer y explorar solamente puede ser una movilidad de la persona, una energía que impulsa hacia una acción, determinada por la persona. En los niños y adolescentes, la agresividad puede presentar diferentes razones, tales como la necesidad de amor y falta de atención, lo que en muchos de los casos hace difícil entender que el niño y/o adolescente sufre a causa de los conflictos vividos dentro de su entorno familiar.
La conducta agresiva en los niños y adolescentes se manifiesta de distintas maneras en diferentes aspectos de la vida, evolucionando hasta llegar a ser incontrolable, verbigracia, lo adaptativo que es aquel comportamiento que aparece en contextos esperables y se trata de una función de supervivencia, observable en el reino animal; lo mal adaptativo, que enfatiza lo no regulable o desinhibido, es decir, existe una clara desproporción con el estímulo causante y supone una disfunción en los mecanismos internos de regulación psicológica y lo social, propiamente de ambientes desfavorecidos, donde la lucha por conseguir recursos es una constante y suele haber una híper-adaptación al medio hostil, que requiere una intervención en profundidad desde las esferas políticas, sociales, educacionales, económicas, etc.
Existen varias definiciones sobre los diferentes tipos de agresividad, en las cuales, según la modalidad, puede tratarse de agresión física o verbal, relación interpersonal, la agresión puede ser directa o indirecta, así como también, de acuerdo al grado de actividad implicada, la agresión puede ser activa o pasiva.
Así mismo, existen diferentes tipos de agresividad, entre los cuales se tienen a la reactiva, caracterizada por ser impulsiva, afectiva e incontrolada y la Proactiva que es premeditada, planeada e intencionada.
Lo que sí resulta un hecho, es que la agresividad puede mostrarse y demostrarse como una forma de desfogue hacia el exterior o interior, con consecuencias no placenteras para algunas personas, puesto que, si las respuestas son placenteras ante la agresividad, se estaría hablando de un trastorno como tal, que no sería conducta sino algo incontrolable, que se debe trabajar con un conjunto interdisciplinario de profesionales en esta competencia.










