Educación literaria: experiencia personal y colectiva

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

¿Cómo contribuir desde la educación literaria a la adquisición de los conocimientos, habilidades (interpretativas y creativas) y actitudes, ante el texto literario que favorecen la adquisición y la mejora de la competencia misma? Aún es pronto para contestar con claridad esta difícil interrogante, porque la educación literaria sigue siendo aún el escenario de mil y una tentativas, ensayos e incertidumbres; sin embargo, lo que sí es posible enunciar, son algunas líneas de actuación en las actividades del aula que contribuyan a la formación de lectores y al desarrollo de la competencia literaria de los alumnos:
En primera instancia, hay que favorecer en las aulas la experiencia de la comunicación literaria, ya que los alumnos avanzarán en en la medida en que entiendan que los textos literarios son un modo de expresión -entre otros posibles- en la vida cotidiana de las personas. Es necesario que se sientan parte de esa “comunidad de lectores”, que concibe la literatura no solo como una experiencia personal, sino también como un tipo específico de comunicación y como un hecho cultural compartido.
-Conviene utilizar textos cuya semántica facilite la comprensión de su significado, pero que a la vez inviten a una lectura ajena a los modos habituales de enfrentarse a los textos usuales de la vida personal y académica del alumnado. No tiene ningún sentido enfrentar en los inicios de la educación literaria a los alumnos, con formas lingüísticas de una especial dificultad como si esa dificultad le confiriera una mayor calidad estética al texto.
En la selección de los textos literarios, es esencial seleccionar y secuenciar esos textos en función de sus dificultades de interpretación, a la vez que conviene organizar actividades diferentes (de la lectura individual a la lectura colectiva, del análisis personal a la interpretación colectiva de los textos, de la escritura personal a la elaboración colectiva de textos de intención literaria) y tener en cuenta la diversidad de gustos, expectativas y competencias lectoras de cada alumno.
-Otro aspecto importante, es suscitar la implicación de los alumnos en la esperanza de que la lectura de los textos literarios traiga consigo algún tipo de placer estético y algún tipo de emoción; así mismo, se hace necesario ayudar a los sujetos lectores a desarrollar su capacidad para el análisis y la interpretación de textos cada vez más complejos, lo cual exige planificar con detenimiento un itinerario adecuado de aprendizajes literarios. En este sentido, conviene diseñar una serie de secuencias didácticas en las que se tengan en cuenta las dificultades de comprensión de las estructuras textuales y del mundo enunciado en cada tipo específico de texto literario.
Una secuencia de aprendizaje en torno a los textos literarios, debe tener en cuenta el grado de dificultad de las convenciones textuales utilizadas en cada texto, con el fin de hacer posible la identificación de los mecanismos de construcción del sentido en la ficción literaria y en consecuencia el acceso al significado de la obra literaria.

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