Cubrirte de salud
Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
El cubrebocas es una barrera artificial.
Prolonga piel y mucosas,
evitando les lleguen gérmenes.
En inmuno suprimidos los protege,
evitando que sus menguadas defensas
sean superadas, contaminadas y muertas.
Además, su efectividad es comprobada,
al impedir infecciones
durante una cirugía.
El cubrebocas pandémico,
además de diversificado
ha otorgado gran aprendizaje:
el autocuidado.
¡Cuidáte,
para cuidar a los demás!
Si no puedes cuidarte,
es imposible
mantener la salud colectiva.
Así como comer pescado en cuaresma
y no el resto del año
no te hace mejor persona,
cuidarte por breve periodo
no preserva tu vida.
La pandemia nos enfrenta a la enfermedad y la industria. Haciendo remembranza de Richard Levontin, genetista:
“Hace un buen tiempo me preguntaron cuál era mi opinión, como biólogo evolutivo, sobre los cultivos genéticamente modificados para resistir herbicidas.
Dejando de lado todas las apreciaciones ecológicas, sanitarias y económicas que podría decir,
evolutivamente son una solución irracional:
Es evidente que en algunas generaciones aparecerán malezas resistentes al herbicida y cada vez habrá que aplicar más de ese producto, hasta que eventualmente se vuelva inútil y haya que aplicar otro, y así sucesivamente.
Al final de cuentas, es solamente la descripción de un fenómeno biológico muy común (una “carrera armamentista”) y la aparición de resistencia está descrita en cualquier buen libro de biología y es conocida, al menos, desde la primera década del siglo XX”.
¿Cómo aplicarlo en la pandemia,
enfermedades y nuestra cotidianeidad?










