José Natarén: entre la poesía y la promoción cultural

Hernán León Velasco
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
En tiempos donde la cultura parece navegar como un frágil barco en medio de tormentas, existen personas que, como José Natarén, son el viento que impulsa las velas y la brújula que nos mantiene en el rumbo correcto.
Su producción intelectual, que abarca tanto poesía como ensayo, ha sido publicada en revistas especializadas y diarios de circulación local y nacional. En particular, su enfoque en la crítica literaria ha sido esencial para la difusión de la obra de poetas chiapanecos y mexicanos, consolidándolo como uno de los ensayistas jóvenes más destacados del estado. En su poesía, predomina el endecasílabo y la imagen hermética, cargada de símbolos profundos, pero sin perder su intensidad afectiva. Su rigor y pudor al seleccionar los poemas que comparte con el público lo distinguen, siendo mucho más prolífica su labor como ensayista.
Lo que siempre ha captado mi atención es su compromiso inquebrantable con la palabra poética y con el arte en general. José consagra su tiempo y energía no solo a la creación artística, sino también a su difusión y promoción. Celebro la inminente publicación de su primer libro de ensayos, una reflexión profunda y honesta sobre la poesía, escrita a partir del estudio de la obra del gran poeta Óscar Oliva. En esta obra, José también explora los trabajos de figuras como Elva Macías, Evodio Escalante y Jaime Labastida, reflejando su amplio horizonte literario.
Pero José Natarén no es solo un nombre en el mundo cultural o una figura oficial. Es un puente que conecta a creadores de Tuxtla Gutiérrez y, más allá, un hilo invisible que entrelaza a artistas y facilita el diálogo que da forma a nuestra comunidad cultural. Con su capacidad para integrar, escuchar, convocar y coordinar, José trasciende su rol formal. Es un artesano de los vínculos humanos, un tejedor de sueños que sabe cómo canalizar la diversidad creativa en un cauce común.
Ignorar el trabajo de José Natarén, sería como arrancar una piedra angular de un edificio en construcción. Cada paso que da, deja una huella profunda de su compromiso con la cultura, el arte y todos aquellos que, desde sus respectivas trincheras, continúan avivando la llama del espíritu creador.
José no es simplemente una pieza de la maquinaria cultural; es un ser humano singular, cuya dedicación asegura que esa maquinaria funcione con fluidez. Su presencia en el ámbito cultural es notable y, su esfuerzo incansable, lo convierte en un aliado indispensable para la construcción de ese proyecto común que es la cultura. Que su poesía, igual que su encomiable labor como promotor cultural, sigan sirviendo a nuestra sociedad.

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