Agencias
Núcleos de hielo de la Antártida muestran que el plomo y otros metales pesados tóxicos relacionados con las actividades mineras contaminaron el hemisferio sur ya en el siglo XIII.
Es el sorprendente hallazgo de un estudio pionero publicado en la revista Science of the Total Environment.
“Ver evidencia de que las primeras culturas andinas de hace 800 años, y más tarde la minería y la metalurgia colonial española, parecen haber causado una contaminación detectable por plomo a 9.000 kilómetros de distancia, en la Antártida, es bastante sorprendente”, dijo Joe McConnell, profesor investigador de hidrología en Desert Research Institute (DRI) y autor principal del estudio.
Es la primera vez que los científicos evalúan el impacto humano en la contaminación por plomo en la Antártida en un periodo de 2.000 años. También es la primera evaluación detallada de la contaminación por talio, bismuto y cadmio. Además del plomo, estos metales pesados (salvo el bismuto en niveles bajos) se consideran altamente tóxicos y perjudiciales para la salud humana y de los ecosistemas.
El equipo descubrió que el primer aumento de contaminantes de metales pesados, específicamente plomo, comenzó alrededor del año 1.200, coincidiendo con el establecimiento de comunidades urbanas por parte del pueblo chimú en la costa norte de América del Sur.
MINAS DE POTOSI Y EPIDEMIAS
Una contaminación más duradera y constante comenzó poco después de la llegada de los españoles a América del Sur en 1532, cuando Potosí se convirtió en el principal suministro de plata para el Imperio español y la mayor fuente de plata del mundo. Los registros del hielo muestran una marcada disminución en la contaminación por plomo entre aproximadamente 1585 y 1591, cuando graves epidemias devastaron las comunidades andinas. El equipo pudo comparar los registros de plata en la Casa de la Moneda Colonial en Potosí con los datos de los núcleos de hielo y descubrió que se alineaban con la caída de la contaminación en la Antártida.










