“Entre la anécdota, la imagen, el análisis y la propuesta”
Marco A. Orozco Zuarth. [email protected]
En el marco del Homenaje Nacional a Rosario Castellanos, celebrado en la librería que lleva su nombre en la Ciudad de México, compartí la charla “Entre la anécdota, la imagen, el análisis y la propuesta”, como memoria y rigor documental para reconstruir, desde un enfoque íntimo y reflexivo, episodios clave de la vida de la escritora chiapaneca.
La presentación comenzó con la fotografía de Adriana Figueroa -madre de Rosario- y continuó con la imagen de sus padres, juntos: César Castellanos -ingeniero formado en Estados Unidos- y Adriana, mujer de origen humilde. Ambos fallecieron con apenas veinte días de diferencia en 1948: ella, víctima de cáncer; él, de un infarto mientras conducía por la calle 5 de Mayo. Rosario, testigo de esta escena, tuvo que tomar el volante para llevar el auto al hospital: un episodio traumático que marcaría su vida.
La siguiente fue: Rosario recién nacida en Comitán, seguida de una fotografía con su hermano menor, Mario Benjamín Eugenio, a quien perdió trágicamente siendo ambos niños. Relaté la inquietante anécdota de una mujer que presagió la muerte de uno de los hijos de Adriana y cómo Rosario, años más tarde en psicoanálisis, interpretó que desde entonces supo que ella sobreviviría y su hermano no. Mario murió de una obstrucción intestinal poco después.
La charla continuó con documentos significativos: una acreditación del periódico El Estudiante de Tuxtla Gutiérrez, donde Rosario colaboró bajo la dirección de Agripino Gutiérrez; su paso por la escuela inglesa “Helena Herlihy Hall”; su ingreso a la preparatoria Luis G. Inclán de la UNAM en 1942 y su credencial de la Facultad de Filosofía y Letras en 1944.
También se compartieron imágenes de Rosario como jefa del Teatro Guiñol del Centro Coordinador Indigenista en 1957, y se hizo alusión a su peculiar caligrafía: “endemoniadamente difícil de leer”, según Elena Poniatowska, quien recuerda que Rosario prefería escribir a máquina. Precisamente se mostró una hoja escrita en el Hotel Ancira de Monterrey, así como la máquina de escribir Olympia que utilizó en Tel Aviv, ciudad donde falleció en 1974.
La presentación concluyó con imágenes de Rosario como promotora indigenista en Los Altos de Chiapas, una labor que definió su compromiso con los pueblos originarios y que permeó toda su obra.










