Teorema del cuerpo
(En el centenario de Sabines)
Marco A. Orozco Zuarth [email protected]
Uno no es uno:
es la acumulación de lo que falta.
Supongamos un hombre
dividido entre la carne y la intemperie.
Sea xla herida.
Sea yla palabra que intenta cubrirla.
La igualdad no se sostiene:
algo desborda el margen.
En Chiapas
la tarde no desciende,
se concentra.
El aire adquiere densidad
como materia recién pensada.
Demostración:
si el amor arde,
no es recurso del lenguaje:
es incendio en tejido vivo
que altera el pulso
y modifica la respiración del mundo.
Sabines no resolvía problemas:
los habitaba.
Descomponía la memoria
hasta que ocupaba espacio real,
masa, sombra, volumen doméstico.
Postulado primero:
la muerte no tiende a cero,
se acumula.
Postulado segundo:
Dios -si comparece-
es variable que ningún cálculo aísla.
Tarumba avanza
como número irracional:
no concluye,
no se repite,
atraviesa la ciudad
sin clausura posible.
Cien años después
la fórmula permanece abierta.
No hay cifra definitiva.
Solo aproximaciones
al núcleo.
Conclusión:
La verdad no es constante.
Es fuerza que altera el equilibrio.
Cuando entra en el cuerpo
no anuncia su llegada:
modifica la gravedad,
desajusta los ejes,
nos deja sin ecuación
frente a lo irreductible.
© Marco Antonio Orozco Zuarth










