La crónica hablará por Chiapas

¡Adiós al Parque Morelos!

Marco A. Orozco Zuarth. [email protected]

(Fragmento)

El Parque Morelos es uno de los más emblemáticos de Tuxtla Gutiérrez, es un lugar que a la mayoría nos trae gratos recuerdos de infancia. En efecto, este espacio siempre ha sido uno de los preferidos por los niños y jóvenes tuxtlecos; desde que era una explanada hasta los últimos días que estuvo abierto al público. Todo mundo lo recuerda como un parque familiar con su pista de patinaje, juegos para niños, venta de todo tipo de “chucherías”, como elotes hervidos, naranja, mango, jícama con chile, palomitas, chicharrines, churros, refrescos y otras más.
Veamos un poco de su historia. Primero fue una enorme explanada conocida como Estadio Olímpico y su origen está ligado al Monumento a la Bandera. La idea original de estos proyectos fue del doctor Miguel Pavía Espinosa -padre del también doctor y cronista Fernán-, quién en 1936 asistió al Primer Congreso Internacional en Viena, Austria, con la representación de la Asociación Dental Mexicana. Llegó al puerto de Bremen y de ahí fue llevado en automóvil a su destino, pasando antes por varias ciudades alemanas. La empresa berlinesa “Casa Shinkel” fue su anfitriona y cuando llegaron a Berlín fue invitado a presenciar una de las grandes concentraciones nazis para escuchar a Hitler. El chiapaneco quedó impresionado cómo más de 500 mil soldados rendían honores a la bandera con la Suástica y al Führer Adolf Hitler. El acto quedó grabado en su mente -como lo hubiera quedado en cualquier persona que hubiese presenciado tal acontecimiento-. A su regreso pensó cómo en Chiapas los honores a nuestra bandera no se le daba la importancia debida. Así fue madurando la idea y un día se la comentó a su compadre el doctor Rafael Pascacio Gamboa, quien era diputado y le entusiasmó la propuesta contestándole: “Tal vez algún día podríamos hacerlo, para que los chiapanecos rindan culto y enaltezcan los valores de Chiapas y de la Patria Mexicana”.
Fue así que poco después de que el doctor Rafael Pascacio Gamboa asumiera la gubernatura del estado -diciembre de 1940-, comisiona a su compadre para que se hiciera realidad la idea. Se formó el Comité que estuvo integrado por las siguientes personalidades: Presidente, Dr. Miguel Pavía Espinosa; Secretario, Tomás Martínez; Tesorero, Ciro Farrera; Vicepresidente, Esteban Figueroa; Vocales, Daniel Robles, Modesto Cano, Joaquín Cruz, Pedro Arturo Mota, Isolina Vázquez, Alberto Gallegos Domínguez, José Esquinca Aguilar, Julio Farías, Fernando Castañón, Adrián Jiménez, Arturo Lara, Rafael Moreno y Rosario Coutiño.
La obra fue proyectada y desarrollada por el arquitecto Juan F. Olaguíbel y la decoración con elementos de la cultura maya estuvo a cargo de los arquitectos Francisco y Gabriel D´Amico. Desde sus inicios fue una obra muy apreciada por el pueblo tuxtleco y muchos contribuyeron económicamente para su realización con una cantidad de $57, 378.95; el Gobierno local aportó $89,290.50 y el Presidente de la República, Manuel Ávila Camacho completó los $25,000.00 restantes. Una inversión total de $171,669.45 para darle una obra monumental a la capital de Chiapas. Este monto incluyó al Estadio Deportivo.

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