La crónica hablará por Chiapas

Pedro Infante y Víctor Manuel Vidal: el último vuelo

Marco A. Orozco Zuarth [email protected]

Fue hace 66 años, el 15 de abril de 1957, cuando una triste noticia hizo llorar a millones de mexicanos. El ídolo Pedro Infante había fallecido en un trágico accidente: su avión se había estrellado en la ciudad de Mérida, Yucatán.
En Chiapas, como en todo el país, la noticia impactó a todos, pero más en Pichucalco, de donde era oriundo el piloto aviador Capitán Víctor Manuel Vidal Lorca, quien fue el piloto del ídolo durante varios años.
Hasta la fecha hay diversas versiones, desde que fue un atentado, hasta de que aún vive.
Este piloto chiapaneco, nacido en la finca “San Román California”, propiedad de su abuelo don José Inés de los Santos Vidal, había revisado el avión y reportado que tenía fallas; sin embargo, se autorizó su salida y por ello ha quedado la duda.
Su familia se había trasladado a la Ciudad de México y ahí estudió la Carrera de Piloto Aviador en la Fuerza Aérea Mexicana. Posteriormente se trasladaron a Mérida, donde conoció a Pedro y luego de una bonita amistad, se hicieron compadres.
El Capitán Víctor Manuel Vidal Lorca, fue maestro e instructor en la aviación de Pedro Infante. Hace 55 años, Pedro Infante contaba ya con 2,990 horas en su bitácora de vuelo.
Como se sabe, el ídolo era un apasionado de la aviación, incluso el Capitán Vidal fue su maestro e instructor; antes del accidente Pedro ya contaba con 2,990 horas de vuelo en su bitácora. Por ello, conocían bien del tema y con seguridad se arriesgaron a volar pese al reporte de falla. El actor tenía prisa por llegar a la Ciudad de México, por lo que contactó a su compadre para que lo llevara y así juntos emprendieron el último vuelo.
En Pichucalco se cuenta, sobre todo entre los familiares del Capitán Vidal, que Pedro estuvo de visita ahí y fue al otrora famoso Cine Soler: “En una gran actuación, que inclusive Pedro apareció montado en un caballo y a media calle frente al parque ralló el caballo a dos o tres bellas pichucalqueñas de ese tiempo. Así ingreso al ‘Cine Soler’ y las puertas se cerraron; pero afuera había quedado la gente del pueblo que no tenía para comprar el boleto, así que, en medio de la actuación, Pedro Infante tomó el micrófono y le pidió al Tío Don Antonio Soler (dueño del cine), que por favor abrieran las puertas, para que todo Pichucalco lo pudiera escuchar. Así se recuerda a Pedro Infante por estas tierras del Norte de Chiapas”.

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