La humanidad evade consecuencias perdurables

Dr. Jorge Alberto Rincón Acebo Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Al ignorar la realidad ¡no deja de existir! Solo incrementa el riesgo de ser dañado. Los profesionales de la salud deben tomar conciencia, no ignorarlo. Hacerlo, es auto engañarse.

Para preservar la vida, es necesario saber cómo te puedes dañar.

La historia lineal decrece. La reflexión filosófica inteligencia humana es inadecuada.

La humanidad olvida las consecuencias perdurables. Las vacunas pierden efectividad e incrementa la necesidad de confinamiento. La empresa Pfizer reconoce la pérdida de efectividad a los 6 meses de su vacuna, después de dos dosis. En Vietnam, ciudad Ho Chi Min (antes Saigón), se establece el confinamiento a las gentes para que guarden la sana distancia.

En teoría, la pandemia se limitaría con que hubiera falta de contacto con el virus. Sin embargo, hasta que no estás muriendo, no tomas conciencia del auto cuidado. Al sobrevivir, se diluye.

Como cuando se come por el placer de comer y no se abandona hasta el final, hasta que los daños son irreparables: cardiopatía, insuficiencia renal y muerte.

Olvidando el aprendizaje a consecuencia del Covid 19. Disfrutar, es existir. Vivir, es reducirse a funciones orgánicas o vegetativas.

A través de la red, en una mancomunidad mundial humana se comparte certezas de la fisiopatología corporal, ante las agresiones sufridas por microorganismos y por daño crónico. Ayuda a pensar en neo Tanatos, la capacidad de comprender los cambios previos a la muerte.

La bioquímica avisa el daño celular, como sucede en la muerte celular programada (apoptosis). Agrandemos, extrapolando a todo el cuerpo humano. Cuando el daño es generalizado y brusco, se cae en shock -que en la mayoría de los casos no posee recuperación- y en los que permanecen vivos, presentan daños orgánicos reversibles o permanentes.

Datos predictivos te hacen sobreviviente y no transmisor viral: la higiene y la aplicación de la sana distancia; la capacidad de recordar lo que se ha compartido y enseñado, llevándolo a la práctica.

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